El Palace, el primer hotel europeo con baño individual en las habitaciones, cumple 100 años

  • El edificio cumple un siglo el 12 de octubre.
  • Fue el primero de Europa en tener baño individual, vivió en primera línea el 23-F, ha sido hospital y ha funcionado como casa de políticos.
La fachada del Hotel Palace de Madrid luce radiante a sus 100 años de historia.
La fachada del Hotel Palace de Madrid luce radiante a sus 100 años de historia.
Jorge París

Un huésped imaginario que se hubiera alojado en el Palace durante los últimos cien años podría ofrecer un relato de la historia de España sin salir de sus paredes. Podría contar que un rey, Alfonso XIII, mandó construir el edificio en primavera de 1911 para solucionar el déficit de alojamientos en la capital. Y que 18 meses después, en un tiempo récord para la época, abría sus puertas.

Era 12 de octubre de 1912 y los invitados a la inauguración se asombraron con algo nunca visto en Europa: sus 500 habitaciones tenían cuarto de baño individual y teléfono propio. Ni siquiera el Ritz, considerado su hermano mayor y reservado a la realeza mundial, podía ofrecer ese lujo a sus huéspedes. Y todo por 7 pesetas la noche (de la época).

El huésped centenario se detendría en las fiestas de los años 20, cuando el hotel se convirtió en el centro neurálgico de la alta sociedad madrileña. Los dry martinis corrían  bajo la cúpula de cristal y las parejas bailaban entre las columnas de la Rotonda, el hall-restaurante que aún hoy sirve de escenario para la vida local.

Pero el piano dejó de sonar al llegar la Guerra Civil. El gobierno republicano reservó una planta para la embajada soviética y el resto se destinó a hospital: las habitaciones se convirtieron en enfermerías y el hall, en un quirófano para los heridos en el frente.

Exiliados, espías, artistas...

En los años del hambre, los huéspedes vivían ajenos a la pobreza del exterior. Las habitaciones del Palace se llenaban de europeos: unos, grandes fortunas que se exiliaban a la España neutral huyendo de la Segunda Guerra Mundial; y otros, agentes de los servicios de espionaje aliados y nazi en busca de información. A partir de los 50, el huésped imaginario sería testigo de la segunda época de esplendor del Palace, cuando los nuevos ricos beneficiados por el franquismo, los intelectuales y los artistas alternaban en sus salones. Allí acababan todos aquellos que querían ser alguien, pero no alcanzaban el nivel del Ritz.

Con la democracia, el hotel ha llegado a ser casi una institución política: fue cuartel general de periodistas y gobernantes en el 23-F; González se asomó a un balcón del hotel tras la victoria socialista de 1982; y hay diputados que incluso tienen allí una suite propia, a un paso del Congreso, como Duran i Lleida. Y así, hasta el pasado 25-S: al ver los miles de manifestantes a sus pies, en Neptuno, el huésped daría fe de que la España del siglo XXI está enfadada.

Desde Einstein  a Mata Hari

¿Qué tienen en común Einstein, el Dalai Lama, Bruce Springsteen o Dalí? Todos ellos han estado alojados en el Palace. Sus habitaciones han sido elegidas por artistas, intelectuales y políticos; en oposición al Ritz, reservado para nobles. También se instalaron allí Hemingway (en busca de inspiración para sus artículos) o la espía Mata-Hari (a la caza de otro tipo de información).

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