Lo imposible
Naomi Watts y Tom Holland en una escena de 'Lo imposible'. Warner

Puede parecer desorbitado o un exceso de euforia hacia una producción hecha aquí. Pero no. Lo imposible, del barcelonés Juan Antonio Bayona, y proyectada el domingo en el Festival de Sitges, es la clase de película que les encantaría hacer en Hollywood, en cuanto a calidad y comercialidad. Por decirlo de otra manera, digamos que: el mejor film “hollywoodiense” en mucho tiempo es... español.

Basada en el caso real de una familia española que padeció el terrible tsunami que asoló las costas de Indonesia y Tailandia en las Navidades de 2004, la película visualiza de forma impresionante el maremoto, pero es sobre todo un relato de supervivencia, de los devastadores efectos que provocó ese desastre natural: un paisaje arrasado con millares de muertos. “Queríamos sumergir al espectador en el centro de la tragedia. Sacudir al público”, reconoce Juan Antonio Bayona.

'Lo imposible' contó con el apoyo y el asesoramiento de la familia real protagonista Trata de esas secuelas y sobre lo que significaba seguir viviendo después de la trágica experiencia. “La supervivencia como una victoria, pero también algo más doloroso”, explica el director. Por este motivo, y entre las singularidades del film, el rótulo con el título de la película no aparece hasta el final de la misma. Es entonces cuando empieza de verdad lo imposible.

El guión ha sido escrito por Sergio G. Sánchez —que ya escribió El orfanato, el debut de Bayona—, y tiene una pareja de actores de primer nivel, Naomi Watts y Ewan McGregor. No obstante, el auténtico protagonista es un muchacho, Lucas (Tom Holland), el hijo mayor de los tres del matrimonio protagonista. Una interpretación que ya ha sido comparada con la de un joven Christian Bale en El imperio del sol. Holland fue fichado por Bayona después de verle actuar en las representaciones teatrales de Billy Eliott en Londres.

Espectaculares son las secuencias que recrean el tsunami y que se filmaron en los estudios alicantinos de la Ciudad de la Luz. Bayona nos explicó que están compuestas por aproximadamente un centenar de planos. Más de un año estuvo el equipo técnico, el de efectos visuales y el propio Bayona preparando estas escenas, realizadas sin recurrir a los retoques digitales, y “sin dinero suficiente como los americanos”, apunta Bayona. Las tomas finales requirieron de un mes de rodaje. La producción ha costado en total 30 millones de eruos.

Lo imposible toca la fibra sensible del espectador, y lo hace de manera excepcional. Gran cine comercial. “Buscaba provocar una cercanía inmediata con el espectador. Estoy seguro que esto provocará más de una queja, pero muestra la realidad desde el punto de vista físico y emocional de lo que sucedió". Bayona y Sánchez contaron con el apoyo de la familia real superviviente para el rodaje. “Ellos mantenían el límite de lo que se podía mostrar o no”, aseguró el director.

Ni falta hace decir que se está hablando además de la posibilidad de varias nominaciones al Oscar. No sólo en sus categorías técnicas -tanto los efectos de sonido como los visuales son excepcionales-, sino también en algun apartado de l0s llamados mayores, caso de una candidatura para Naomi Watts. “Ya se han hecho algunos pases para la Academia (de Hollywood) y ha gustado”, nos avanza Bayona. “Allí será distribuida por Summit (Entertainment), y se estrenará el 21 de diciembre, lo que significa que confían en ella”.

En nuestras salas llegará este mismo jueves día 11, y no duden que el tsunami que nos propone Bayona y su equipo artístico y técnico va a hacer derramar lágrimas y arrasar taquillas.

"Complicaciones"

Y siguiendo con la realidades increíbles que superan la ficción. También se ha podido ver en Sitges Compliance —en español, "condescendencia" o "cumplimiento de las normas"—, de Craig Zobel, una modesta producción norteamericana que causó cierto revuelo en su exhibición en Sundance.

La amable y comprensible supervisora de un restaurante de comidas rápidas (Ann Dowd) recibe la llamada de alguien que dice ser polícía y le pide su colaboración para retener a una sospechosa de robo. Ésta es una joven y bella cajera -interpretada por Dreama Walker, la hija del personaje de Clint Eastwood en Gran Torino-, y que acabará, siguiendo las instrucciones del susodicho agente de la ley, siendo víctima de abusos sexuales.

Ver para creer en un largometraje tenso y que resultaría inverosímil si no fuera porque está basada en una setentena de casos similares que se detectaron en Estados Unidos. Pocas probabilidades de que Compliance llegue a estrenarse alguna vez aquí, Pero por si algún milagro así fuera, no dejen escaparla.