Es de pueblo, pero ha recorrido mundo. Lo demuestra la guerrera: entre las condecoraciones hay una del Ejército de los Estados Unidos y otra del marroquí. Le han encargado modificar la estructura de mando de las Fuerzas Armadas, modernizarlas y consolidar de una vez un ejército profesional.

Le toca supervisar el adiestramiento de las Fuerzas Armadas. ¿Cómo están de eficacia los soldados españoles?

Puede pensar que soy un poco chovinista, pero las capacidades militares de España son muy buenas, en nada envidian a las de la Alianza.¿Qué país pone a disposición de la OTAN una Armada con un grupo aeronaval, cinco escuadrones de F-18 o la flota de helicópteros Chinook del Ejército de Tierra? Ahora bien, a los ejércitos hay que adecuarlos a las nuevas amenazas.

España tiene el Ejército menos numeroso de los últimos 70 años. ¿Pueden las Fuerzas Armadas, diseñadas para un mínimo de 100.000 soldados, hacer su tarea con poco más de la mitad?

El ejército profesional en España tiene algo más de tres años. Estados Unidos tardó más de 15 en hacerlo. Pasamos a demasiada velocidad a un nuevo modelo, sin una reflexión detenida. España tendrá su ejército profesional adaptado a sus necesidades, pero hay que establecer mejores procedimientos, hacerlo más atractivo. Posiblemente hayamos cometido errores, los sueldos pueden mejorar y la sociedad debe reconocer con seriedad el servicio que le presta un soldado. A todo eso hay que darle solución.

¿Cuándo?

A corto plazo tendremos las Fuerzas Armadas profesionales que necesitamos, no tenga ni la menor duda. No tardaremos en ver publicadas en el BOE disposiciones para mejorar la profesionalización.

¿Qué cifra de soldados es la idónea para garantizar la seguridad nacional?

La cifra tiene que ser posible. Si es demasiado alta y no la alcanzamos, vivimos en la permanente frustración. Calculo que podríamos estar en los 90.000 efectivos. ¿Es lo deseable? Si no lo es, buscaré mejores capacidades para obtener los mismos resultados con menos hombres.

¿Y todo eso comienza en 2005 con qué presupuesto?

Este año las Fuerzas Armadas se van a arreglar con 8.000 millones de euros.

Casi una congelación. El gasto en defensa es el 0,83 % del PIB, el porcentaje más bajo de los aliados europeos tras Luxemburgo...

En España se ha roto la tendencia a la disminución. Pero es verdad, Italia, por ejemplo, tiene un presupuesto de 21.000 millones. En realidad, las Fuerzas Armadas no viven sólo con los 8.000 millones, porque las operaciones de paz las financia el Estado por otra vía y también hay apoyos en investigación y desarrollo. Si lo sumamos todo, las cosas no están tan mal, pero no creo que nadie en mi cargo diga que tiene suficiente. Tenemos lo que tenemos y debemos sacar el máximo beneficio.

La última Revisión Estratégica de la Defensa plantea que España renueve y amplíe su armamento en un plazo de entre 15 y 25 años.

Sí, claro, necesitamos cosas. Hay materiales que se quedan obsoletos y aparecen otros mejor adaptados a las misiones.

¿Cuándo calcula usted que España tendrá aviones espía?

Habrá aviones no tripulados en un tiempo corto y se emplearán en muchas misiones, no sólo de inteligencia.

¿Y las baterías de misiles Patriot?

No tardarán. Todos estamos deseando que estén operativos cuanto antes y creo que lo estarán dentro de 18 meses. Tienen un alcance de más de 150 km y pueden detectar un avión enemigo a unos 300.

Dijo usted en diciembre que el nuevo Mando de Operaciones estaría funcionando el uno de marzo. ¿Ya está en marcha?

Está al caer. La orden está concluida, pero ha de pasar algunos trámites administrativos.

También anunció que una fuerza conjunta de reacción rápida sería constituida a corto plazo. ¿Qué unidades la integrarán?

Una vez establecido el cuartel general del Mando de Operaciones, al que asignaremos esa fuerza, comenzaremos a instruirla. Estará integrada por unidades de los tres Ejércitos y podremos presentarla a comienzos de 2006.

¿Y la nueva inteligencia militar?

El centro de inteligencia estará establecido en la calle Joaquín Costa, en un edificio militar. Está listo, dotado de personal y de medios. A los cinco minutos de la firma de la orden ministerial estaría funcionando. Tendrá medio centenar de analistas militares.

«Sushi, no; boquerones»

¿Reza? Sí. ¿Qué guarda bajo la cama? Nada. ¿Canta en la ducha? No. El café, ¿solo o con leche? Cortado. ¿Canta en los karaokes? Nunca he ido a uno. ¿Cuántos e-mails recibe cada día? Unos cincuenta. ¿Duerme con calcetines? No. ¿Tiene sueños eróticos? No. ¿Se sonroja si le halagan? Me halagan poco, pero, sí, me sonrojo. ¿Conserva amigos del colegio? Amigos y amigas. ¿Qué ruido le parece más insoportable? Los gritos que pretenden suplantar a la razón. ¿Pasaría por el quirófano por estética? No. ¿Le preocupa su peso? Un poco. Tenemos que romper la imagen del general gordito. ¿Ha probado el sushi? No, ni lo probaré. De pescado crudo, boquerones en vinagre. ¿Cambia mucho de peluquero? Cada vez que cambio de destino. ¿Un viaje que desee? Petra, en Jordania.

¿Teme?
A la guerra, mucho

Adora: A Santa Bárbara.
Detesta: La deslealtad, como cualquier militar.
Teme: A la guerra, mucho.
Aspira: A ser un feliz retirado.
Colecciona: Estilográficas y relojes.
Una manía: El orden.
Un defecto: ¡Tengo tantos!                                                            Una virtud: Que la digan otros.

BIO

Félix Sanz Roldán nació en Uclés (Cuenca) el 20 de enero de 1945. Hijo de un guardia civil, ingresó en la Academia Militar a los 17 años. Está considerado como uno de los primeros expertos en asuntos internacionales de las Fuerzas Armadas españolas. El 25 de junio de 2004 fue nombrado jefe del Estado Mayor de la Defensa. Está casado y tiene tres hijos.