Los magistrados consideran probado que el hombre, de 35 años, atacaba a sus víctimas cuando entraban en el portal de sus casas, en el ascensor o en el aparcamiento, siempre de madrugada, y las amenazaba con matarlas a punta de navaja si no hacían lo que él les decía. El tribunal basa sus sentencia en las numerosas pruebas existentes en su contra, ya que, además de que el procesado fue identificado por las seis jóvenes, se hallaron restos de su ADN en el cuerpo y la ropa de una de sus víctimas. El hombre deberá indemnizar a las mujeres con 82.500 euros.