Una niña en el colegio
Una niña, estudiando en clase. GTRES

El chino ha irrumpido con fuerza como la segunda lengua extranjera más solicitada para los niños, tras el inglés, según un estudio de las tendencias en el comportamiento de los usuarios a la hora de estudiar idiomas, informa Diverbo, especialista en la enseñanza de lenguas extranjeras.

Pese a la crisis, la inversión media para aprender lenguas se sitúa entre 450 y 1.000 euros anuales El estudio constata que a pesar de la crisis la inversión media para aprender lenguas extranjeras se sitúa entre 450 y 1.000 euros anuales y es uno de los principales objetivos de los padres, impulsados por el interés de aportar un valor diferencial de futuro, que permitirá a sus hijos competir por un empleo en nuevos mercados o en el entorno laboral.

Según Julia Palomino, directora académica de Diverbo, las principales barreras a la hora de enfrentarse al aprendizaje del idioma se encuentran fundamentalmente en la falta de tiempo (61%), la idea de que es necesario invertir un alto coste para conseguirlo (44%) y la falta de motivación (17%).

El método es la clave ante un idioma tan complejo

La clave para aprender un idioma como el chino, además de comenzar a una edad temprana para aprovechar la facilidad para asimilar conocimientos de forma natural, está en el método, ha destacado Palomino.

Para la directora académica la mejor opción para que los pequeños lo aprendan es que se diviertan y, para los más mayores marcarse un objetivo a medio-largo plazo para tener expectativas y pautas realistas.

Debe apostarse por la enseñanza jugando, desde el entretenimiento, las actividades lúdicas, y la comprensión de la historia y la cultura chinas, facilitando la posibilidad de interacción entre iguales y en contacto con personas nativas, ha explicado Palomino.

Tres etapas

Los cursos de chino diferencian tres etapas, niños de 3 a 6 años, con un programa de actividades diseñado para potenciar la asimilación de esta lengua y la comunicación a través de ella. En la siguiente etapa hasta 12 años, las clases se basan en sesiones interactivas que fomentan el aprendizaje del idioma de forma natural mediante juegos y actividades dentro del aula.

Para jóvenes hasta 17 años la gramática y conversación se combinan con la enseñanza de la cultura china, para conocer las fiestas y costumbres del país y se expone a los alumnos a situaciones de la vida diaria, para que comiencen a desenvolverse poco a poco en este idioma tan complejo.