La joven intérprete Sol Mourkarker, alumna del centro musical que la Fundación Pública Andaluza Barenboim-Said gestiona en la ciudad palestina de Ramala desde 2004, empieza estos días un nuevo curso académico en su especialidad de flauta. La historia, común a muchos estudiantes de música en Oriente Próximo, ha sido merecedora de la atención del diario estadounidense The New York Times, que ha dedicado un videorreportaje a Sol y a las condiciones en las que vive y estudia en los Territorios Palestinos.

El vídeo puede verse en la web de The New York Times en el siguiente enlace: http://cort.as/2Ys0 "Crecer en Palestina, en Beit Jala, te hace tener miedo pero también ser más fuerte", dice en el vídeo. "A mí me ha hecho tener pasión por la música y por poder dedicarle más tiempo cada día".

Según nota de prensa, Sol participó en cuatro ocasiones en el taller West-Eastern Divan celebrado por la Fundación en Sevilla y ha formado parte de la Orquesta Al Ándalus bajo la dirección del maestro Barenboim. En los Territorios Palestinos ha sido alumna del Centro Musical Barenboim-Said durante varios cursos. Fue a través de sus estudios en este proyecto de la Fundación Barenboim-Said como conoció a su profesor, el israelí Raanan Eylon. "En su manera de tocar hay una energía que solo he oído cinco o seis veces en los 45 años que llevo como profesor", comenta Eylon en el reportaje. "Es la energía de la libertad. No es nada frecuente".

Profesor y alumna viven a pocos kilómetros pero entre ellos pasa el muro que separa a Israel de los Territorios Palestinos. Cruzar esta frontera supone enfrentarse a controles militares y a mostrar autorizaciones que ninguno de ellos tiene. Por ello, hace muchos meses que no han podido verse para tener una clase presencial. Sin embargo, y como muestra el vídeo, hablan y trabajan cada día por videoconferencia.

Además de la restricción de movimientos, los alumnos de música palestinos se enfrentan a la escasez de medios para adquirir instrumentos. Es por ello que la flauta con la que estudia Mourkarker le fue cedida por Katharina Pistor, profesora de la Universidad de Columbia, la misma institución donde Edward Said trabajó durante 40 años.

Tras varios años de estudios en Palestina, la joven flautista ha conseguido un visado para viajar a Europa y una plaza para estudiar en la Universidad de Música de la ciudad alemana de Karlsruhe. Sol piensa ya en estudiar y volver en el futuro a Palestina para transmitir estos conocimientos a otros jóvenes músicos. "Quiero estudiar en Alemania y luego volver a Palestina para enseñar todo lo que aprenda a aquellos músicos que no tengan la oportunidad de viajar y estudiar fuera", concluye en el vídeo.

La Fundación Barenboim-Said, fundada por la Junta de Andalucía en 2004, está presente desde su creación en los Territorios Palestinos a través de diferentes proyectos que permiten a los jóvenes músicos de la región acceder a clases y a instrumentos musicales. Además del Centro Musical Barenboim-Said en la ciudad de Ramala, la Fundación imparte clases de educación musical infantil en el Jardín de Infancia Musical Edward Said a niños de tres a cinco años, participa en el programa de actividades extraescolares de dos escuelas de primaria de Beit Reema —con clases de diversas especialidades musicales y la formación de profesores de ambos centros— y organiza encuentros orquestales periódicos para los alumnos y alumnas de todos los proyectos de la Fundación en la región.

También colabora con grandes solistas internacionales para la celebración de conciertos en la región y contribuir, así, a la dinamización de la vida cultural palestina. En los últimos años, intérpretes como Javier Perianes, András Schiff, Hélène Grimaud o el propio Daniel Barenboim han actuado, de manera desinteresada, para la población de Cisjordania.

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