Central nuclear
Imagen de una central nuclear.

La Comisión Europea (CE) ha determinado que prácticamente todos los 134 reactores nucleares operativos en la UE necesitan mejoras en materia de seguridad, lo que requerirá una inversión total de entre 10.000 millones y 25.000 millones de euros en los próximos años, según un informe divulgado este martes.

La Comisión va a recomendar además a España una serie de medidas para mejorar la seguridad de sus centrales nucleares. El texto recoge sugerencias para cada una de las 134 centrales nucleares de la Unión Europea, incluidas las españolas de Almaraz (Cáceres), Ascó y Vandellós (Tarragona), Trillo (Guadalajara), Garoña (Burgos) y Cofrentes (Valencia), así como acciones ya implementadas que Bruselas aplaude.

En el caso de Almaraz, Ascó, Cofrentes y Garoña, la CE sugiere "medidas para prevenir explosiones de hidrógeno u otros combustibles gaseosos en caso de accidente", aunque señala que varias de ellas ya tienen previsto instalar esos sistemas. Igualmente, el informe recomienda a las cuatro plantas "sistemas de filtrado de ventilación de la contención".

En el caso de la central de Trillo, también se echan en falta medidas para prevenir explosiones gaseosas, pero además el Ejecutivo comunitario señala que "sus protocolos de emergencia no cubren todos los escenarios".

A Vandellós, mientras, se le recomiendan todas las medidas anteriores de las que adolecen las otras plantas españolas, esto es, hasta cuatro acciones. Además, la Comisión recomienda al conjunto de las plantas españolas que adopten un plan especial para hacer frente a las fuertes lluvias y temperaturas extremas.

También se pide al Consejo de Seguridad Nuclear español (CSN) que incluya en su guía de seguridad expresamente la gestión de accidentes.

Medidas antisísmicas en España

En el capítulo de las buenas prácticas que reconoce Bruselas a las nucleares españolas se destaca el análisis completo realizado a los efectos indirectos de un terremoto para sus centrales atómicas (el escenario de Fukushima), las medidas previstas para restablecer el acceso a la corriente a partir de hidroplantas y el grupo de trabajo a nivel nacional ideado para analizar que las centrales siempre cuenten con recursos y personal suficiente.

Las mejoras en la seguridad ya implementadas o en camino de serlo que destacan las pruebas de resistencia son la puesta a punto de las plantas en términos de riesgos sísmicos, el estudio específico realizado para el caso de tornado y la formación especial del personal para procedimientos importantes, entre otros.

El informe de la Comisión Europea, cuya aprobación está prevista para el jueves, no es vinculante para el Gobierno español pues las administraciones nacionales tienen la competencia exclusiva en materia nuclear.

"Deficiencias" en toda Europa

El documento, sobre los resultados de las pruebas de resistencia efectuadas a las centrales nucleares europeas, concluye que casi todos los reactores en Europa "tienen que acometer mejoras" para aumentar su seguridad.

La CE señala que, incluso décadas después de que se introdujeran medidas para proteger las plantas nucleares a raíz de los accidentes de Three Mile Island (EE UU) en 1979 y Chernóbil (Ucrania) en 1986, las pruebas de resistencia "han demostrado que incluso hoy en día su implementación está todavía pendiente en algunos Estados miembros".

El borrador del informe cita como ejemplo de las deficiencias el hecho de que haya plantas que sólo puedan funcionar menos de una hora en caso de que pierdan el suministro eléctrico o la refrigeración a través de sumidero final de calor, como ocurrió en Fukushima.  Es el caso de la planta nuclear de Olkiluoto, en Finlandia, y de Forsmark, en Suecia, de acuerdo con la tabla de deficiencias halladas por los expertos de los Estados miembros.

Otro ejemplo que menciona la CE es que en diez centrales nucleares no se han instalado aún instrumentos sísmicos.

En general, afirma la CE, hay una "falta de consistencia con respecto a la evaluación y la gestión de amenazas externas para la seguridad de las centrales" nucleares europeas y "diferencias continuas entre los Estados miembros" que hacen que no haya una política homogénea acerca de la regulación de seguridad nuclear.