El Ramón y Cajal, un centro con 27 años de vida, formó parte del pelotón de hospitales pioneros en trasplantes en España y sigue siendo un referente. Eso y la apuesta por la investigación son los aspectos en los que más coinciden la gerencia y los portavoces sindicales cuando se trata de evaluar el centro.

En lo que no coinciden, en cambio, es en el estado actual del servicio de urgencias. Para Marisa Calero, portavoz de CC OO, esta área «se ha quedado pequeña» y las epidemias, como por ejemplo la de la gripe, provocan el colapso. «A veces podemos llegar a tener a más de 80 personas en los pasillos», añade Carmen López, portavoz de UGT. En el sindicato de enfermeros Satse, por contra, no tienen la misma apreciación: «Ahora mismo se está llevando a cabo un estudio de las urgencias; yo no creo que estén pasando por su peor momento», asegura José Pérez Muñoz.

150.000 urgencias
El servicio de urgencias atiende al año a 150.000 personas y, pese a las cifras, la atención es «modélica», según el gerente, Amador Elena Córdoba. «Hemos tenido momentos puntuales de gente en los pasillos, pero el nivel de atención es el adecuado».

El gerente asumió su cargo desde hace tan sólo un mes, tras varios cambios en la dirección del hospital, situación que ha provocado que se «ralenticen» varias acciones pendientes, lo que «da una sensación de vacío», según los sindicatos, aunque las expectativas son altas.

La mejora de los servicios de urgencia y la ampliación de la plantilla son algunos frentes abiertos en el Ramón y Cajal.

En los últimos años ha sido poco el incremento de del número de trabajadores y esa falta, según CC OO, se acucia más porque algunos distritos a los que da cobertura el centro, como por ejemplo Ciudad Lineal y San Blas, han incrementado considerablemente su población extranjera.

Tanto la cocina como la farmacia necesitan mejoras. «Sobre todo la farmacia», afirma el gerente. En los próximos  meses se pondrá en marcha un plan para llevar a cabo las reformas. De igual manera se aumentará el control en las demoras de las pruebas diagnósticas y se agilizará el proceso de documentación quirúrgica previo a las intervenciones.

Las consultas externas, distribuidas en los dos edificios que conforman el hospital, se unificarán, aunque el gerente admite que desconoce si tendrá presupuesto para llevar a cabo las obras en 2005. Un acelerador lineal para radioterapia y un aumento en la dotación de ecógrafos también forman parte de las mejoras previstas.

Señalización interna
El aumento de duchas en los baños, las mejoras en el mobiliario de salas de espera y la puesta en marcha de un programa de información al usuario a partir del verano son algunos de los planes previstos.

Moverse dentro del hospital Ramón y Cajal nosiempre resulta fácil. Por esa razón, la gerencia elaborará un sistema de señalización interna para los usuarios. Desde hace dos meses, 500 pacientes ingresados en este centro y no sujetos a una dieta pueden elegir la comida a través de un menú. El Ramón y Cajal ha sido el primer centro español en elaborar un manual especial de comida hospitalaria.

Listas de espera

Reducir las listas de espera es uno de los objetivos del Ramón y Cajal, en línea con el anuncio de la Comunidad de Madrid de que ningún paciente espere, a partir de noviembre, más de 30 días para operarse. Según el gerente, Amador Elena Córdoba, en esta materia la evolución es positiva: a principios de 2004 había 4.775 pacientes en lista de espera y hasta finales de febrero de este año eran 3.900. 

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