«Los jóvenes siguen siendo el colectivo que más desempleados aglutina y esta situación afecta sobre todo a las mujeres». Las malas noticias proceden del último informe sobre empleo juvenil realizado por UGT, a partir de datos del Inem e INE.

Al acabar 2004, la mitad de los parados eran menores de 35 años y el 54,7% de éstos, mujeres. Quienes peor lo tienen son los jóvenes de ambos sexos cuya edad están entre 30 y 34 años; los menos afectados son los de 16 a 19.

Por otro lado, casi el 90% de los menores de 35 años que trabajaban con contrato entre enero y diciembre de 2004 habían firmado uno de carácter temporal. Los más habituales: obra y servicio (36,2%) y eventuales por circunstancias de la producción (43,5%).

A pesar de que tienen una finalidad específica, Pilar Duce, secretaria ejecutiva confederal de UGT, afirma que «se usan para todo». La razón, argumenta, suele ser que permiten «reducir costes laborales y aprovechar las bonificaciones que llevan aparejados». Los contratos formativos (2%) y de prácticas (1%) son de los menos utilizados, según el análisis de UGT.

Aunque se ha producido un ligero aumento del número de ocupados jóvenes a lo largo de 2004, si se comparan las cifras del cuarto trimestre con las del precedente, el paro creció en todos los grupos de edad joven, a diferencia de lo que pasó en el resto.

Antes de firmar...

Ciertas precauciones podrían evitar problemas añadidos a quienes sufren la temporalidad laboral. Es aconsejable, según Pilar Duce, comprobar que el contrato está completo. Debe especificar el tipo de jornada laboral y el horario, además del salario y el convenio al que se acoge. También deben aparecer la categoría del trabajador, vacaciones y todos los datos de ambas partes. En los de obra y servicio debe consignarse una fecha de finalización o la fórmula «Hasta fin de obra». El trabajador siempre recibirá una copia original y, si es fotocopia, estará sellada por la oficina del Inem. «Que nunca firmen papeles en blanco y que siempre lean detenidamente cualquier documento –recalca Duce–, porque hay veces que no se cumple lo que se había pactado verbalmente».