Juan Álvaro García y su pareja llevan desde antes del verano planeando con ilusión su boda.

Hace 14 años que viven juntos y han decidido formalizar y casarse a finales de octubre en el Ayuntamiento de Madrid.

No obstante, el que creen que será uno de los días más felices de sus vidas se está convirtiendo en un ataque a lo que consideran sus derechos fundamentales.

Nos dijeron que había ciertas tensiones y que era mejor que no celebráramos la boda en su local por ser homosexuales

En septiembre, como cualquier pareja de novios, echaron el ojo a un restaurante de Chamberí.

"Nos fijamos en La Favorita, un sitio precioso en el que los camareros cantan ópera", cuenta Juan Álvaro.

Discriminados

"Contactamos con ellos inmediatamente y les pedimos presupuesto para el banquete pero no hacían más que darnos largas hasta que muy amablemente nos dijeron que había ciertas tensiones y que era mejor que no celebráramos la boda en su local por ser homosexuales", recuerda Juan Álvaro.

Asegura que al principio él y su pareja montaron en cólera.

"Pensamos en ir al juzgado e incluso al Tribunal Constitucional, pero era todo muy complicado", señaló.

A La Favorita, ubicado en la calle Covarrubias, no es la primera vez que le persigue la polémica.

Su apertura, hace seis años, se produjo sin licencia de espectáculos, necesaria para este restaurante ya que en él se dan representaciones de ópera.

A La Favorita vienen a cenar muchos homosexuales

El local pertenece a la Fundación Operística de Navarra, una institución "inspirada en los principios cristianos", según el ideario plasmado en su página web.

Ante esta acusación de discriminación, el restaurante ni confirmó ni desmintió a 20 minutos.es el testimonio de Juan Álvaro y su novio.

No obstante, una portavoz del local afirmó que "a La Favorita vienen a cenar muchos homosexuales".

El rechazo a las bodas gays no es práctica habitual en la hostelería madrileña, más bien al contrario.

En ninguno de los salones de celebraciones de diferentes precios consultados ayer por este periódico se puso traba alguna a la celebración de bodas entre gays y lesbianas.

De hecho, en muchos restaurantes, como los salones De Torres, se ofrece la posibilidad de recrear el matrimonio civil con una ceremonia ficticia.

El polémico derecho de admisión

Este derecho está reconocido en espectáculos, deportes, juegos y establecimientos de hostelería, sean públicos o privados.

Ante su utilización indiscriminada y por los abusos que se pueden producir, el Ministerio de Trabajo explica que es obligatorio hacer públicas las condiciones de acceso a los locales con un rótulo que tendrá un formato mínimo de 30 centímetros de ancho por 20 de alto.

No obstante, esta potestad del empresario debe respetar la dignidad de las personas y sus derechos sin que pueda prevalecer discriminación por raza, sexo, religión o cualquier otra circunstancia personal o social.