El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), Lorenzo del Río, ha apostado este jueves, en la apertura del Año Judicial en la Comunidad Autónoma, por una reestructuración del sistema judicial que evite "duplicidades de organismos, de servicios y competencias". "Malo es que la administración de justicia tenga tres cabezas (Consejo General del Poder Judicial, Ministerio y Gobiernos autonómicos). Ello ha derivado en que nos encontremos con tres centros decisorios. La interactuación de los mismos es complicadísima y, desde luego, al menos hasta el momento presente, dista de ser satisfactoria y muestra ejemplos llamativos de disfuncionalidad", ha alertado.

Durante su intervención por segundo año consecutivo en este acto celebrado en la Real Chancillería de Granada y con la presencia del consejero de Justicia e Interior, Emilio de Llera, Del Río, que afronta el ecuador de su mandato, ha reflexionado sobre los retos a los que se enfrenta la justicia, que se encuentra en un momento, que sigue sin ser satisfactorio, con falta de aumento de plazas judiciales, medidas de refuerzo inadecuadas o insuficientes, y con reformas en la organización del trabajo que no llegan, lo que genera, a su juicio, un "quebranto de la garantía de que el proceso judicial se ajuste a pautas temporales razonables".

El presidente del Alto Tribunal andaluz ha destacado la importancia de la justicia para el funcionamiento del estado social y democrático de derecho, y, ante la actual situación económica, ha apuntado como de "suma urgencia" que en España "se vea reforzada y adquiera la relevancia esencial que tiene".

"Por el momento, creo sinceramente que no se detectan los consensos mínimos necesarios, ni entre los responsables políticos, ni entre los diferentes actores institucionales que actúan en su campo. Por ello, reitero que es de todo punto imprescindible un acuerdo sobre la justicia en España, que afronte de forma decidida un auténtico cambio estructural de nuestro sistema judicial, poniendo fin a esa tendencia de simplemente añadir y parchear", ha lamentado del Río, que ha vuelto a insistir en que el mal más endémico para el sistema es la "lentitud".

Además, se ha hecho eco de las reuniones de jueces y magistrados en todos los partidos judiciales de Andalucía el pasado día 21, fecha en la que mostraron su respaldo a una posible convocatoria de huelga, puesto que "reflejan reivindicaciones legítimas" y aspiraciones que "persiguen la mejor prestación de una servicio público esencial".

Defiende la autonomía del cgpj

Del Río ha puesto el énfasis, refiriéndose al diseño constitucional de la justicia, en la necesidad de "revisar y fortalecer la división de poderes", y defender la "autonomía e independencia del poder judicial del y su órgano de gobierno (CGPJ), "que ha de recuperar su credibilidad y capacidad de liderazgo, como garantía del sistema democrático".

Sobre la reforma propuesta por el Gobierno ha dicho que "cualquiera que sea la opción que se adopte para configurar el gobierno del poder judicial, habrá de partir necesariamente del marco constitucional, basado en el principio de separación de poderes, que implica, a su vez, una mayor autonomía y capacidad de gestión. "Una cosa es contar con un CGPJ elefantiásico y otra es jibarizarlo", ha indicado el presidente del TSJA, que cree que hay que mejorar los mecanismos de elección para no generar una mayor desconfianza social que la ya existente.

Las tareas pendientes al inicio del año judicial son, según ha sostenido, como ya ha hecho en otras ocasiones, el "necesario impulso, de una vez por todas, de la tantas veces anunciada reforma y modernización de la justicia".

Concretamente, se ha referido a una modernización organizativa y funcional para rentabilizar los recursos, que propicie "romper la rigidez y distorsiones de la organización de trabajo", "potenciar los servicios comunes y la forma colegiada de trabajo", y "diseñar un mapa que armonice la facilidad de acceso de los ciudadanos a los órganos judiciales con eficiencia", y una modernización tecnológica, que deseche de una vez por todas el uso del papel.

Por último, ha aludido a la "confianza social y al respeto con que debe contar el ejercicio de la función judicial", apostando por "dejar trabajar a los jueces con el sosiego que requieren y que el asunto deje de estar en el debate político o social".

En ese sentido, ha incidido en el papel de los medios de comunicación cuando un asunto se judicializa, y ha pedido que "los sucesos de gran impacto social queden a salvo de la especulación populista, del ruido mediático, de la alarma insensata, del debate banal, del comercio amarillista de testimonios y conjeturas". "Dejemos que la justicia tome las decisiones que considere correctas, aunque luego discrepemos en Derecho o, en su caso, se modifiquen las leyes. No pasa nada, pero, eso sí, mantengamos las formas, huyamos de reacciones viscerales, de algunas lindezas, por no decir exabruptos, que se dedican a los jueces", ha reclamado.

Discurso del fiscal superior

Por su parte, el fiscal superior de Andalucía, Jesús García Calderón, ha recordado sus "tradicionales peticiones", relacionadas con un incremento presupuestario para la mejora del servicio público, si bien ha considerado que el actual "no parece un momento propicio para pedir, sino para ofrecer soluciones y para ayudar a quienes sufren las más severas limitaciones económicas y el recorte más enérgico en sus derechos sociales", y ha mostrado su preocupación por la crisis económica, como crisis también "ética".

Ha incidido en la importancia de llevar a cabo un reajuste del presupuesto que limite *"gastos superficiales o inútiles", que establezca "una prelación razonable que imponga un destino más acertado a los fondos públicos allí donde resultan indispensables, que olvide extravagancias y excesos y que demuestre que el esfuerzo institucional obedece al verdadero interés social y no al sostenimiento de cometidos o asesorías que son perfectamente prescindibles y cuyo mantenimiento, en ocasiones, hasta produce un cierto rubor".

"Debemos ejercer y pedir, por tanto, una gestión más austera que tenga en cuenta nuestras opiniones y atienda aquello que sea imprescindible confiando en nuestra experiencia y sentido de la responsabilidad". ha resaltado el fiscal, para quien el trabajo de los fiscales tiene que mirar a la realidad actual "sin complejos y atender a una serie de prioridades esenciales".

Concretamente, ha citado cinco: la atención a las víctimas, que en su opinión debe afrontarse aún con mayor rigor; la incautación de bienes y fondos ilícitos como un "horizonte prioritario"; la lucha contra el fraude y la corrupción y su dotación de medios excepcionales; las reformas del sistema judicial, que cree "inaplazables"; o evitar el grave peligro de la "demagogia", más en tiempo de crisis económicas, que, a su juicio, "puede debilitar el Estado de Derecho".

Para finalizar, ha tenido unas palabras de respeto hacia la abogacía granadina y en recuerdo a la letrada Rosa Cobo, presuntamente asesinada por un excliente, mandando un "emotivo abrazo a sus familiares y amigos", a lo que también se ha sumado posteriormente el presidente del TSJA.

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