Bilbao
Una vista general de la ciudad de Bilbao. WIKIMEDIA/Javidlf

Los programas sociales de alquiler de viviendas cobran especial interés en tiempos de crisis. Distintas administraciones han sacado adelante programas de vivienda para desempleados, estudiantes, mayores, jóvenes o trabajadores sociales. Ahora Bilbao echa una mano a las personas que sufren una enfermedad mental.

El Ayuntamiento bilbaíno va a alquilar pisos a personas con enfermedad mental grave de curso crónico que actualmente residen en alojamientos tutelados para que puedan vivir con autonomía.

El consistorio cede los pisos a la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental El consistorio ha cedido en régimen de arrendamiento viviendas con el objetivo de que personas con una enfermedad mental pero que alcanzan niveles de autonomía personal y funcionamiento suficiente puedan vivir en un medio más normalizado.

Para ello, Viviendas Municipales de Bilbao ha firmado un convenio con el Departamento de Sanidad y Consumo del Gobierno Vasco, la Red de Salud Mental de Osakidetza y la Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (Avifes) para desarrollar este programa de acceso a una vivienda.

Avifes y Osakidetza seleccionarán a los candidatos, que deben estar empadronados en Bilbao con una antigüedad mínima de tres años.

Serán estas personas enfermas las que se adhieran a las condiciones de uso de las viviendas a través de la firma de los contratos de alquiler con Avifes y quienes abonarán mensualmente la renta establecida.

Bilbao, vivienda social

Bilbao insiste en este tío de políticas sociales. Este mismo mes ha puesto en marcha el Programa de Viviendas Municipales para Jóvenes Solidarios. Se trata de pisos compartidos a bajo precio, solo 50 euros por persona, a cambio de que los jóvenes beneficiarios colaboren en programas sociales.

Dirigido a jóvenes matriculados en cursos de postgrado de la UPV/EHU, consiste en ofrecer pisos municipales en régimen de alquiler compartido a un precio simbólico de 50 euros mensuales por persona. Los estudiantes, además del precio simbólico del alquiler, compartirán los gastos de luz y agua.

El "pago en trabajo social" es una práctica cada vez más común. Este mismo año, el Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid decidió subvencionar el alquiler a tres jóvenes que residen en un piso de la Empresa Municipal de Vivienda (EMV), a cambio de trabajo comunitario en su barrio.