Pulpo a la gallega
Una delicia con solo pulpo, patatas, sal gorda, pimentón y aceite de oliva. FLICKR/herr_kaneador

El Camino Francés es una de las más populares del Camino de Santiago. Tiene su punto de partida en Roncesvalles y a lo largo de 775 kilómetros, hasta su llegada a Santiago de Compostela, el peregrino atraviesa tierras de Navarra, La Rioja, el País Vasco, Castilla y León y, finalmente Galicia.

El Camino de Santiago es, para las personas que lo recorren, una experiencia única y que cada uno puede personalizar de la manera que quiera. El hecho de recorrer varias provincias del norte del país es la ocasión perfecta para conocer su gastronomía.

Son muchos los restaurantes, bares y casas de comidas que, a lo largo de todo el Camino Francés, ofrecen al peregrino la posibilidad de disfrutar de un menú a bajo precio. Cuando un peregrino inicia su Camino ya conoce de antemano las paradas obligatorias, sugerencias y recomendaciones de peregrinos veteranos, pero aquí van algunas de ellas.

La ruta de Roncesvalles es la más conocida y transitada de todas las rutas jacobeas. Arranca en esta localidad navarra donde la caza cobra protagonismo, ya que en la zona todavía se practica una ancestral forma de caza con red, que hace que las palomas torcaces se conserven frescas y sabrosas durante más tiempo.

De Navarra a La Rioja

En cuanto a la caza mayor destaca la carne de ciervo o jabalí, que suele prepararse estofada. La reciente abundancia de criaderos de patos en la Comunidad Foral de Navarra ha potenciado la elaboración de múltiples productos derivados del pato como el confit, el magret, el foie y el paté. La ternera de Navarra cuenta en la actualidad con una merecida Indicación Geográfica Protegida y en cuanto a pescados, la trucha a la Navarra (con jamón) resulta deliciosa.

En Navarra destacan los derivados del pato: confit, magret, foie y patéEn la ruta jacobea Puente la Reina, Estella y Torres del Río son tres localidades interesantes antes de abandonar Navarra y entrar en La Rioja, tierra de vinos, donde disfrutar también de una buena mesa de la que destacan el bacalao a la riojana, las patatas a la riojana, las costillas al sarmiento, los callos, los caracoles, todos ellos guisos suculentos y calóricos, o bien, los derivados de la caza como el ciervo, el jabalí, la liebre o el corzo.

En estas primeras etapas del camino podemos parar a reponer fuerzas en algunos de los restaurantes y casas de comidas que sugieren las guías especializadas en los diferentes Caminos de Santiago. En la primera etapa, en Roncesvalles podemos comer un menú en el Restaurante La Posada.   

Patatas a la riojana, costillas al sarmiento, callos, caracoles... Siguiendo hacia Burguete una buena opción es el restaurante Txiki Polit que suele estar muy concurrido; el Bodegón Burladés, en Burlada; y ya en Pamplona la oferta es muy extensa, desde el restaurante Aita, o Arangoiti, Inaxio o el Txoko del Sadar entre una gran variedad de restaurantes, tantos como el precio de sus menús. En Puente de la Reina se puede hacer un alto en el Camino para comer en El Mesón del Peregrino o en el Restaurante Casanova al llegar a Estella donde puedes comer un menú para peregrinos por 8 euros o incluso un menú por 5,80 euros en Los Arcos, concretamente en el Hotel Mónaco.

Apenas 9 kilómetros antes de llegar a Logroño, el peregrino atravesará la localidad de Viana, donde puede optar por parar a tomar fuerzas en el Restaurante Casa Pin que ofrece menús para peregrinos a un módico precio.

De la repostería riojana destacan los hormigos, los mazapanes, los molletes de Santo Domingo de la Calzada y las mejores frutas con vino. En cuanto a la oferta gastronómica para peregrinos es muy completa, podemos citar algunos ejemplos como el restaurante Río en Nájera con menús a 8 euros entre semana y a 10 euros el fin de semana.  

De la morcilla de Burgos a los cangrejos de Palencia

Al abandonar Navarra se debe terminar la primera etapa de Castilla y León en Agés donde se podrán conocer los contundentes guisos de Burgos como la olla podrida compuesta por lentejas, alubias rojas, caparrones, lengua de vaca, hortalizas y oreja de cerdo. La popular morcilla de Burgos es una tentación en la que hay que caer. Igualmente se debe probar la sopa castellana y el lechazo asado. Ante una copiosa comida nada mejor que una cena ligera a base del inigualable queso fresco de Burgos.     

En Burgos una olla podrida: lentejas, alubias, caparrones, lengua, hortalizas y orejaEn Atapuerca (Burgos) se puede comer en la Cantina del Pueblo, un restaurante de carretera que da la bienvenida a los peregrinos con menús a 6 euros. Al llegar a Burgos la oferta es muy variada y se encuentran restaurantes de todos los precios, tal vez sea una buena oportunidad para disfrutar de un homenaje gastronómico o mejor buscar un restaurante que se adapte a las necesidades económicas de cada uno.   

Continuando la etapa castellana, el peregrino llegará a Palencia donde podrá degustar la chanfaina, tradicional cocido cuyo ingrediente principal es la verdura, el sabroso pisto, las manitas de cerdo rellenas de piñón, las perdices o codornices estofadas y, por supuesto, una cazuelita de cangrejos de río. En cuanto a los postres, destacan las empiñonadas, las magdalenas, rosquillas de palo y la variedad de mieles de la tierra.     

Un buen lugar para descansar y reponer fuerzas con una suculenta comida es el Hostal Restaurante La Corte, en Carrión de los Condes, que ofrece un menú por 6 euros demostrando que el comensal es un peregrino.  

León: botillo y cocido maragato

El viajero que se haya decidido por la Ruta Francesa llegará ahora a León donde se encontrará con un menú por 8 euros en Sahagún, en el restaurante La Taberna de Miguel. Sin duda, en León deberá hacer un alto en el camino para disfrutar de un botillo del Bierzo. Se trata de un original embutido relleno de costillas y rabo de cerdo adobado que suele ir acompañado de patatas, chorizo y berza.     

En Astorga hay que probar el popular cocido maragato, que posee la peculiaridad de que se invierte el orden de los platos empezando por las carnes (hasta diez variedades) y terminando por la sopa y como colofón un exquisito arroz con leche. Una buena opción es la Taberna los Hornos, punto de encuentro de peregrinos a su paso por Astorga o el Gran Café La Obrera en Ponferrada.  

Galicia: lacón, grelos y pulpo

Al final del Camino, Galicia ofrece un amplio recetario de comida tradicional como el lacón con grelos, el pulpo, cachelos con lacón o el cocido gallego. Acabamos el Camino igual que lo hemos comenzado: con un excelente vino, en el caso de Galicia un delicioso Albariño de las Rías Bajas o un Ribeiro.

En Galicia, el vino puede ser un Albariño o un RibeiroUna vez que el peregrino se adentra en tierras gallegas puede disfrutar de auténticos manjares a precios muy bajos, como en O Cebreiro (Lugo) en la Hospedería del Peregrino y el mejor pulpo de la zona que se encuentra en la Pulpería de Ezequiel, en Melide, A Coruña.

Acabamos de citar sólo algunos restaurantes amigos de los peregrinos que ofrecen menús a precios asequibles y que animan al peregrino a continuar su Camino Francés hasta Santiago de Compostela o Finisterre. Pero la oferta gastronómica es muy amplia y tan variada como pueda cada bolsillo.