Los precios de la vivienda se frenan.
Los precios de la vivienda se frenan. (ESTEBAN)
Las subidas de dos dígitos en el precio de la vivienda parecen tener los días contados. A los últimos datos del Ministerio de Vivienda, que confirman un crecimiento del 10,6% en el segundo trimestre del año, se suma ahora un nuevo informe de Idealista.com, que anuncia incluso una bajada en los precios de las casas de segunda mano en algunos barrios de Madrid, Barcelona y Valencia.

A la vista de estos datos, parece que la llamada burbuja inmobiliaria empieza a deshincharse después de una década de subidas de casi el 20%. Sin embargo, son muy pocos los que conocen cómo funciona, qué consecuencias puede traer una eventual explosión e, incluso, lo que significa este término, que ocupa las páginas de las publicaciones especializadas e inunda los blogs sobre vivienda.

Casas sobrevaloradas

"Este concepto se utiliza cuando los precios de la vivienda se sitúan por encima del valor real percibido por los consumidores", afirma Joan Pané, profesor de macroeconomía en la Universidad Pompeu Fabra. Una definición que se parece mucho a la del mercado inmobiliario nacional.

Entre las causas de esta subida imparable se encuentran la baja rentabilidad de la Bolsa tras el estallido de la burbuja tecnológica, la ‘cultura de compra’ existente en España o el alto número de casas vacías, en torno al 15% del total. Pero, sin duda alguna, el factor fundamental ha sido otro: la bajada del euríbor, referencia para fijar el tipo de interés en la mayoría de préstamos hipotecarios.

"Igual que ha ayudado a subir los precios, ahora hará que bajen", advierte Pané, refiriéndose al indicador europeo, que se sitúa ya en el 3,715% y que ha hecho que las hipotecas sufran su mayor subida en seis años. El que no se produzca una bajada brusca de precios dependerá de la capacidad de las entidades bancarias de atraer clientes con sus nuevos productos hipotecarios.

La dependencia de las variables macroeconómicas es la que hace temer lo peor a muchos analistas, que auguran un estallido de la burbuja inmobiliaria, como ya pasara en Japón a principios de los noventa. Una subida continuada de los tipos repercutiría directamente sobre la economía de las familias, que ya deben a los bancos más de 700.000 millones de euros en créditos.

"La falta de liquidez implicaría un menor consumo, lo que puede provocar una recesión de la economía que tenga consecuencia sobre los precios y el empleo", señala Pané. Por suerte, este extremo no parece muy probable, ya que los compradores siguen confiando en el sector.

Que no te explote encima

Las cifras no engañan. El sector de la construcción, en su mayor parte destinado a la vivienda, es el responsable del 22% del producto interior bruto español y es responsable de tres de cada diez empleos creados.

Por otra parte, más de 100.000 sociedades se dedican al sector inmobiliario, lo que supone el 14% del tejido empresarial español. Viendo este protagonismo del ladrillo, no es de extrañar que el Fondo Monetario Internacional haya señalado los altos precios de la vivienda como un peligro para la marcha general de la economía.

Para evitar, en la medida de lo posible, los efectos de un hipotético estallido de la burbuja inmobiliaria, las asociaciones de usuarios aconsejan pagar la vivienda con ahorros propios sin depender exclusivamente de los créditos.

Otras recomendaciones son ser realistas en lo que respecta a las propias posibilidades económicas presentes y futuras antes de elegir casa y no comprarla para especular.