DCode
Una imagen del escenario principal de la segunda edición del festival DCode, en Madrid. DCode

El festival DCode cerró el sábado por la noche su segunda edición con un balance favorable. Tal y como explicó la organización, que mencionó palabras como "éxito" y "consolidación", la cita madrileña recibió a unas 20.000 personas en su segunda jornada, una cifra muy superior, casi el doble, a la lograda en 2011.

A ello contribuyó de forma decisiva la presencia de The Killers, que llegaba a España con nuevo álbum tras cuatro años de silencio.

The Killers triunfó con un repertorio basado en grandes éxitos La última gran banda de estadio ha vendido más de 15 millones de copias en todo el mundo, acapara las portadas de las revistas musicales y posee un público tan amplio como variopinto —entre sus devotos figuran desde el futbolista Guti y el periodista Luis María Ansón,  al actor Hugo Silva, la actriz Mónica Cruz y los políticos José María Aznar, David Cameron y Mitt Romney, entre otros muchos—. Su secreto: himnos de pop rock de alcance multitudinario basados en "estructuras viejas, tradicionales", indicaba su líder, Branson Flowers, pocos minutos antes de aparecer vestido de negro riguroso sobre el escenario principal del DCode.

La épica springsteeniana de singles como Runaways, las melodías intensas y pegadizas, un repertorio basado en grandes hits, las inesperadas lluvias de confeti y la calidez de la voz de Flowers lograron un éxito tan arrollador como previsible.

Composiciones como Human, When You Were Young, Mr. Brightside, Spaceman o Somebody Told Me recibieron la mayor ovación de la velada mientras su líder repartía sonrisas ganadoras.

Con una propuesta más guitarrera y desenfadada, los británicos The Kooks fueron los encargos de prender fuego por primera vez a la jornada, que también contó con nombres más minoritarios pero apetecibles como Django Django o Fira Fem.

Capital Cities, los más divertidos

La sorpresa del sábado vino, sin embargo, de la mano de un grupo poco conocido entre los asistentes, Capital Cities.

Llegado de Los Ángeles y con cuatro componentes aparentemente multiculturales, la banda contagió humor y pasión por el baile con sonidos disco, funk, electropop, largas barbas y camisas tropicales de dudoso gusto, combinadas con pantalones de color.

No disfrutaron del mayor auditorio del festival, pero sí con el más danzarín, fascinado ante lo que se puede hacer sobre un escenario con dos ordenadores Apple, una trompeta, una guitarra y dos solistas con gafas de juguete ensayando coreografías de otra década. Una risa.