Banco del Tiempo de Valladolid, alternativa para jóvenes parados según el diario estadounidense The Wall Street Journal

El reportaje cuenta los casos de una cuidadora de discapacitados, una profesora de inglés y una trabajadora de hogar desempleados
Reportaje De The Wall Street Journal
Reportaje De The Wall Street Journal
EUROPA PRESS

El Banco del Tiempo de Valladolid ha sido elegido por el diario estadounidense The Wall Street Journal como ejemplo de alternativas basadas en el empleo del tiempo frente a la falta de trabajo para los jóvenes españoles.

Así, bajo el título 'Para los desempleados españoles, tiempo es igual a dinero', el rotativo norteamericano recoge los casos del banco del tiempo vallisoletano, así como de otras iniciativas desarrolladas en diferentes regiones de la geografía española, tales como huertos comunitarios en Cataluña o Totana (Murcia), distintos mercados de trueque en Cataluña, el proyecto social de la ONG 'Barcelona Actúa', un banco del tiempo en Madrid o la web 'No lo tiro'.

En el reportaje, fechado en Valladolid el pasado 27 de agosto, se destaca especialmente la iniciativa de los bancos del tiempo, cuyo número se ha duplicado en los últimos dos años hasta alcanzar los 291 como consecuencia de la crisis económica, según afirma el diario neoyorquino, quien también recuerda iniciativas similares desarrolladas en otros países como Italia, a raíz de los terremotos que afectaron el centro del país este año, o en Grecia, dos de los más afectados por la crisis en la Unión Europea.

Sin embargo, es el banco de la ciudad del Pisuerga, que cuenta con más de 400 miembros, el que centra el reportaje, en concreto las historias particulares de cuatro jóvenes participantes en el proyecto, tres mujeres y un varón.

La más joven de todas ella, Silvia Martín, de 22 años, es una desempleada que ofrece sus servicios como cuidadora de niños, familiares de edad avanzada o discapacitados a cambio de transporte por la ciudad, ya que carece de coche propio y "no puede permitirse un taxi".

"cambio de mentalidad"

Martín muestra en la publicación estadounidense su "esperanza" en que se produzca un "cambio de mentalidad" en España, ya que es "desalentador" ver cómo sus amigos se enfrentan a la "precariedad laboral" o, como alternativa, a la "emigración".

El único ejemplo masculino es el administrador Juan Manuel Primo, de 32 años, quien puntualiza que las horas de cada uno tienen "el mismo valor" dentro del Banco a la hora de realizar los intercambios de tiempo entre sus socios, fundamento de esta institución creada por el Ayuntamiento de la capital.

Otro caso recogido en el texto es el de una empleada de hogar de 30 años que perdió su trabajo después de que sus empleadores fueran también despedidos. Alessandra Melis, nombre de la afectada, también intercambia transporte para sus quehaceres diarios a cambio de cuidar de mascotas o impartir clases de cocina.

El último caso es el de Cristina Altable, una profesora de inglés de 38 años que ha recibido clases de pilates como pago a las lecciones prestadas a una adolescente de 17 cuya madre ofrecía también planchados y servicios de limpieza para pagar el servicio.

En su publicación, el rotativo norteamericano bromea con el "confort" que para sus socios supone el que su Banco "aún está en pie", ya que "no es una institución de crédito".

Disminución de ayudas

El reportaje de The Wall Street Journal recuerda que desde 2010 el índice de jóvenes desempleados con acceso a ayudas ha caído del 78 al 65 por ciento.

Ante esto, los autores del reportaje plantean el concepto de "generación frustrada" frente al de "generación perdida" y recuerdan que iniciativas como el Banco del Tiempo de Valladolid "reviven" el concepto "pionero" que "anarquistas y socialistas" pusieron en marcha en Estados Unidos y Europa durante el siglo XIX bajo el nombre de "comunas" que "querían poner a prueba" la filosofía de que los precios de los bienes y servicios "deben reflejar mejor la mano de obra necesaria para producirlos".

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