Los discapacitados critican la nueva facultad del Raval

Los alumnos que van en silla de ruedas no acuden a clase porque las aulas carecen de mesas adaptadas para sus necesidades. Los comercios de alrededor de la universidad suben sus ventas gracias a la llegada de 6.000 clientes entre alumnos, profesores y personal de administración.
Un estudiante en silla de ruedas junto a un pupitre de una de las aulas de la nueva facultad. (Hugo Fernández)
Un estudiante en silla de ruedas junto a un pupitre de una de las aulas de la nueva facultad. (Hugo Fernández)
HUGO FERNÁNDEZ
Acaba de inaugurarse y ya empieza a recibir críticas. El nuevo edificio de las facultades de Geografía e Historia y de Filosofía de la Universitat de Barcelona presenta deficiencias para los estudiantes minusválidos.

Javier Pastor, estudiante de Historia del Arte, y Freddy García, estudiante de Antropología, denunciaron ayer a 20 minutos las carencias y defectos que tiene el flamante edificio del Raval.

No vamos a clase porque no podemos tomar bien los apuntes
«No hay mesas adaptadas en las aulas. Nos pusieron una provisional que no nos sirve», afirmó Freddy. «No vamos a clase porque no podemos tomar bien los apuntes», se lamentó Pastor.

Estos dos estudiantes discapacitados criticaron también las pendientes de las entradas de la facultad y de la biblioteca porque son resbaladizas y carecen de bandas rugosas.

El rector ya lo sabe 

García explicó que presentaron sus quejas al rector de la Universitat de Barcelona y al decano de la facultad el pasado 4 de septiembre. «Estamos esperando una solución», añadió. Los mostradores de la secretaría y la conserjería, según estos estudiantes,

son demasiado altos para que puedan ser atendidos en buenas condiciones.

Dan solución al problema

La Universitat de Barcelona asegura que está haciendo frente a estos problemas. Representantes de la administración se reunieron con los dos jóvenes afectados ayer por la tarde para explicarles la situación.

Según el delegado del Rector, Miquel Salicrú, las nuevas mesas adaptadas llegarán el lunes. «Primero queríamos reutilizar las mismas mesas de la anterior facultad pero no sirven y por eso encargamos otras», detalló Salicrú.

Las rampas están dentro de la normativa pero este fin de semana les pondrán un pavimento más rugoso.

Los comercios, encantados

Los comerciantes y restauradores del Raval ya han notado el desembarco de 6.000 clientes, entre estudiantes, profesores y personal de administración, en el barrio.

«Tenemos más clientes y de hecho hemos creado precios especiales para estudiantes», afirma Manolo, del restaurante Sol. Dolors Sobregrau, empleada de la librería La Central, ha notado más ventas.

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