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Einstein vuelve a la vida en forma de robot humanoide

Albert Einstein vuelve a hablar, reir, llorar y hasta enfadarse de nuevo gracias a la presentación del primer robot con forma humana capaz de caminar, sentir y relacionarse con su entorno, que pudo verse en el NextFest, una feria que muestra en Nueva York lo último en tecnología. "Los robots humanoides son el futuro" aseguran sus creadores.
Un Einstein robotizado saluda a George W. Bush. (EFE)
Un Einstein robotizado saluda a George W. Bush. (EFE)

El inconfundible rostro de Albert Einstein "cobra vida" en el primer robot que anda, capaz de expresar sorpresa, alegría, tristeza e ira, una invención que debuta en una conferencia tecnológica que se celebra en Nueva York.

Alex Hubo, como se llama esta máquina bípeda con el rostro del famoso científico, puede verse en acción en el NextFest , un evento organizado por la revista Wired en el Centro de Convenciones Javits de Nueva York y que presenta una selección de los últimos avances tecnológicos.

Los humanoides son los robots del futuro, Ellos harán la vida de los humanos mejores y más felices

La conferencia es un viaje al futuro de la robótica, la seguridad, el transporte y el entretenimiento, incluidos los vehículos híbridos, vídeo juegos que incorporan realidad virtual y simulaciones y uniformes militares completamente equipados.

En el corredor de robots está Alex Hubo, cuya cabeza, de apariencia humana, fue diseñada por la empresa Hanson Robotics, y su cuerpo por la división Hubo de los Laboratorios Kaist, en Corea del Sur, especializados en el área de robots humanoides.

Actualmente, Hubo no es más que una diversión, pero sus creadores confían que en el futuro sirva de asistencia a los discapacitados.

"Los humanoides son los robots del futuro, Ellos harán la vida de los humanos mejores y más felices" dijo a Efe Il Young Han, un ingeniero de Kaist que ha estado a cargo de este proyecto.

No sólo quienes miran a Alex Hubo reconocen fielmente a Einstein en su rostro; el robot también es capaz de identificar a quienes le rodean, gracias a unas cámaras instaladas en sus ojos.

Sus labios se mueven en sincronía con su voz y su rostro se ríe, se entristece, se enoja o se sorprende con suma expresividad.

Creaciones humanoides

Si de diseño estrictamente humanoide se trata, la conferencia presenta a Actroid Der, una joven y atractiva mujer japonesa creada por Kokoro, una compañía del Grupo Sanrio -los creadores de Hello Kitty-, en Japón.

Esta mujer fácilmente confundible con un ser de carne y hueso suele emplearse como recepcionista de turistas en hoteles, presentadora de nuevos productos y guía de exhibiciones.

Aunque no puede andar, Actroid parpadea e interpreta -sin mover los pies del piso- una danza tradicional japonesa, mientras que su versión interactiva y mucho más avanzada puede entender frases comunes en inglés y japonés.

Actroid tiene un sentido del humor bien robótico, ya que al preguntársele si es un robot, responde con un estereotipado y monótono "Si-soy-un-robot", acompañado de movimientos rígidos y mecánicos.

Según el director de Kokoro, Takeshi Mita, Actroid se vende en Japón desde junio del año pasado por 300.000 dólares aunque también se puede alquilar por 800 dólares diarios.

Robots "de compañía"

La convención asimismo presenta a Paro, una pequeña mascota desarrollada por el Instituto de Tecnología y Ciencia Industrial Avanzada de Japón.

Paro no es una mascota común y corriente, sino una foca blanca y peluda de tierna mirada con sensores y activadores instalados en su interior que le permiten moverse y responder a ciertos estímulos, como las caricias a su pelaje.

Paro, que significa "robot de compañía", no sólo se usa en países como Japón, Italia, Francia y Suecia como sustitutos de mascotas donde éstas no son permitidas, sino que ha sido muy exitoso como "animal terapéutico".

"Está bajo prueba en hospitales y hogares de ancianos, donde sirven de compañía y ayudan a aminorar la ansiedad", dijo Selma Sabanovic, investigadora social del departamento de Estudios Tecnológicos del Instituto Politécnico Rensselaer.

La mascota robotizada está hecho a mano, funciona con baterías ubicadas en su chupete y su precio es de 3.500 dólares.

"Se han vendido 700 en tres años y entró al Libro de Récords Guinness como el robot más terapéutico del mundo", dice Sabanovic.

Otros usos similares son los de los Robots Bailarines creados por la Universidad de Tohoku, en Japón, por 300.000 dólares.

En el futuro, estos danzarines se utilizarán en tareas más prácticas, como asistentes a personas con problemas ortopédicos o ancianos que tienen dificultades para caminar.

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