El enemigo está en mi cole

Las claves:
  • Dos familias cuentan el dramático acoso que sufren sus hijos por parte compañeros de clase.
  • Es un calvario que se vive en soledad.
Sara y Alejandro(Foto: Sergio González)
Sara y Alejandro(Foto: Sergio González)
Sergio González

Unos lo viven en silencio, otros se deprimen y algunos, inclusive, empiezan a pensar en el suicidio como la única manera de acabar con un infierno que empieza a la misma hora que arrancan las clases en el cole.

En Madrid, uno de cada cuatro alumnos es acosado.

Las patadas, las collejas, las burlas y el aislamiento se convierten en pan de cada día para cerca de 250.000 alumnos de escuelas públicas, privadas y concertadas de la región, según el Estudio Cisneros VII sobre violencia y acoso escolar presentado el pasado año por el Instituto de Innovación Educativa y Desarrollo Directivo.

Ese mismo estudio, presentado recientemente con datos de ámbito nacional, indica que en España también uno de cada cuatro alumnos sufre algún tipo de violencia por parte de sus compañeros.

El riesgo de acoso se multiplica por cuatro entre los siete y los ocho años y los niños suelen ser las víctimas más frecuentes, aunque cada vez crece más el número de niñas que también ejercen la violencia.

20minutos.es habló con Sara y Esther, madres de dos niños que, según denuncian, son acosados en el cole. Esta es su historia.

Sara y Alejandro

BIO Alejandro tiene once años y nació en el Hospital de La Paz. Su madre es madrileña y su padre de origen africano. Dice tener pocos amigos.

"Llega tan triste a casa que yo también me deprimo "

A Sara se le rompe el corazón cada vez que su hijo vuelve a casa y le dice con una tristeza inmensa: "Hoy ha sido el peor día de mi vida".

Alejandro tiene once años y es negro.

Hace poco, una niña del colegio en el que estudia le gritó que se fuera a su país "en la patera" en la que había llegado.

Pero Alejandro no conoce otro país que éste en el que nació.

Algunos compañeritos, dice Sara, lo aislan, no lo dejan jugar y siempre le echan en cara el color de su piel.

"He tenido que sacarlo de varios colegios. La última vez decidí llevarlo a uno concertado porque pensé que siendo religioso la cosa cambiaría, pero no", cuenta Sara.

Antes de finalizar el curso pasado una niña escupió a Alejando y cuando él se rebeló le dijeron que era violento.

"Yo al principio le decía que si se metían con él por ser negro no pasaba nada. Le decía que lo asumiera, que ser negro no es un problema. Pero a veces llega a casa tan triste que yo también me deprimo terriblemente", dice Sara.

El acoso de otros compañeros no se ha quedado sólo en palabras.

A Alejandro, cuenta su madre, lo han tenido que llevar varias veces al médico porque otros niños lo han golpeado.

"Yo no he hecho nada más que quejarme en todos los colegios donde esto ha ocurrido, pero nada cambia. A veces creo que estas cosas no se las toman en serio y que hay mala fe", concluye Sara.

Esther y Álex

"Un niño lo llama gordo, nazi, basura y gafotas"

BIO Álex es el pequeño de dos hermanos. Nació en Madrid el 6 de diciembre de 1994. Su madre dice que es extrovertido y que le gustan la magia y los ordenadores.

Álex tiene 11 años, mide 1.68, pesa 60 kilos y calza un 43. Cuando comenzó su calvario, el niño que según su madre lo acosa, empezó a llamarlo «Alexita», pero después pasó a "gafotas" y "gordo", hasta llegar a "carroña", "escoria", "basura" y "nazi".

Álex sufre porque es más grande que los otros niños, aunque sólo tenga once años. Y sufre más porque su acosador era uno de sus mejores amigos.

"La cosa ha llegado tan lejos que hemos tenido que ir a presentar una denuncia en la Policía. Álex ni siquiera pudo hacer la primera comunión y mucho menos asistir al viaje de fin de curso para no encontrarse con el otro chaval. Y lo peor es que no nos hemos sentido respaldados ni por el colegio ni por el Defensor del Menor, a quien hemos puesto en conocimiento de nuestro caso", cuenta Esther, su madre.

Cansada de ver sufrir tanto a su hijo, Esther decidió cambiarlo de cole, pero como son vecinos, ni los insultos ni las humillaciones han acabado.

"Álex me cuenta que a veces se lo encuentra a la salida del centro. Hace poco volvió a llamarlo gordo y gafotas y luego le dijo ‘ahora anda y dile a tu madre que te he insultado’".

Cualquier acercamiento con los padres del chaval que, según Esther, acosa a su hijo, ha sido imposible.

"Para ellos su hijo es perfecto y no admiten crítica ninguna".

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