Cosiendo a bordo
Un marinero a bordo del HMS Alcantara usa una máquina de coser portátil para reparar una bandera durante un viaje a Sierra Leona. Foto de Cecil Beaton Part of IWM's "Ministry of Information Second World War Official Collection

Cuando el Reino Unido declaró la guerra a la Alemania nazi en 1939, Cecil Beaton (1904-1980) ya tenía una sólida reputación como fotógrafo. Desde 1930 residía en la mansión georgiana Ashcombe, una bellísima finca con palacio situada en el sudoeste de Inglaterra. En los salones de la casa organizaba fiestas sonadas y excéntricas a las que asistían desde actores como Tallulah Bankhead hasta artistas como Salvador Dalí.

Adorado por los famosos por su calidad como retratista, su carácter jocoso y su gran cultura, Beaton ya empezaba a ser considerado uno de los mejores retratistas de su generación. Consolidó esa fama y se hizo merecedor de ella en las siguientes décadas, con una carrera brilante a través de la cual tuvo ante su cámara a, entre otros, Greta Garbo (con quien mantuvo un affaire sexual), Audrey Hepburn, Marilyn Monroe, Andy Warhol, Truman Capote, Gary Cooper, Marlene Dietrich y Mick Jagger.

Material favorable a los intereses británicos

Una vez que el Reino Unido entró en la II Guerra Mundial, el fotógrafo fue alistado y destinado a trabajar en el Ministerio de Información, organismo que sólo ha estado activo durante las don grandes contiendas bélicas del siglo XX para, entre otras funciones, ejercer la censura y criba de la información, encargarse de la propaganda para mantener la moral de población civil y distribuir material favorable a los intereses del país.

Los responsables del departamento vieron en Beaton al fotógrafo que estaban buscando para extender por el mundo su ideario y los peligros del anexionismo nazi y, sobre todo, para intentar que los EE UU abandonaran sus iniciales reticencias para entrar en el conflicto y declararan la guerra a Alemania.

Una foto de Beaton fue fundamental para que los EE UU entraran en la guerra Una foto de Beaton de la niña de tres años Eileen Dunne, internada en un hospital tras ser herida en un bombardeo y todavía abrazada a su osito de peluche, fue ampliamente reproducida en los medios probelicistas de EE UU y se convirtió en un icono de la llamada de auxilio del Reino Unido a sus hermanos del otro lado del Atlántico.

Carta blanca

El impacto de la tierna y bella foto convirtió a Beaton en el fotógrafo favorito del ministerio, que le dió carta blanca para retratar todos los frentes bélicos y transmitir la desolación causada por la guerra y también las historias de superación y valor que emergían entre las tragedías. Hasta el final de los combates, el fotógrafo de moda se convirtió en el reportero bélico más activo de la época y en uno de los pocos que firmaba sus fotos y era reconocido por el gran público.

Viajó a Oriente Medio y China, a Birmania y la India. Hizo fotos de líderes políticos y gente corriente, de comunidades agrícolas y grandes ciudades, de frentes de batalla y lugares no por alejados menos influidos por la guerra. Cuando llegó la paz, en 1945, había entregado a sus superiores en el Ministerio de Información más de 7.000 negativos.

Nunca antes mostradas

Una amplia selección de las fotos puede verse desde el jueves 6 de septiembre en la exposición Cecil Beaton: Theatre of War (Cecil Beaton: teatro de guerra), que estará en cartel hasta el uno de enero de 2013 en la sede londinense de los Imperial War Museums. Un gran porcentaje de las obras exhibidas nunca se habían mostrado en público.

Además de las imágenes, se exhiben el diario personal del fotógrafo, sus cámaras y algunos vestuarios que Beaton —que también ejerció como gran escenógrafo y diseñador teatral— en los que queda patente cómo le afectó la guerra. Entre ellos hay trajes que lució la diva Margot Fonteyn.

Beaton decía que las fotos de guerra eran su mejor trabajo Algunas décadas después, Beaton, ya en el punto álgido de su carrera como intocable maestro del retrato, solía afirmar que sus fotos de guerra y propaganda eran el trabajo del que estaba más orgulloso. Ahora puede comprobarse por qué.