El Almarjal ha pasado de ser una laguna que ocupaba 202 hectáreas, una superficie similar a más de 200 campos de fútbol y una profundidad máxima de cuatro metros, a una zona completamente urbanizada de la ciudad de Cartagena con 9072 edificios.

Una recopilación de planos antiguos, unida a técnicas cartográficas, ha permitido analizar la evolución topográfica entre el siglo III antes de Cristo y el siglo XXI. El análisis se ha realizado en el proyecto final de carrera presentado por María José Corbalán, alumna de la Escuela de Arquitectura e Ingeniería de Edificación de la UPCT.

El estudio de la evolución volumétrica del lugar ofrece datos como que casi 35.000 metros cúbicos son de desmonte y 2 millones de metros cúbicos de terraplén, lo que hubiese sido suficiente para rellenar la mitad del puerto de Cartagena adelantando 500 metros la línea de costa.

El Almarjal se rellenó, sobre todo, tierras procedentes de la excavación del monte del a Concepción para la apertura de la calle Gisbert y con los desescombros de la Guerra Civil. Incluso, un bando municipal de los años 50 del siglo pasado obligaba a los cartageneros a trasladar todos los elementos de derribo hasta El Almarjal para rellenar la zona.

El proyecto final de carrera, incorpora un Modelo Digital del Terreno, a partir de unas curvas de nivel del plano de la bahía de Cartagena dibujado en 1897.

La zona, como depresión hidrológica natural, ha sido un lugar proclive a las inundaciones y ahora es uno de los espacios urbanos más habitados de Cartagena.

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