Oviedo
La estatua de La Regenta junto a la Catedral de Oviedo. WIKIPEDIA/Urbano Suárez

"Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada", son palabras del director estadounidense Woody Allen. ¿Qué más podríamos añadir nosotros? Sólo la verdad: Oviedo es una ciudad que mejora con los años. Su compromiso con la cultura y la hospitalidad hace honor a su sobrenombre, la capital del paraíso. Asturias, claro.

Primera mañana

09.00 A la sombra de San Salvador
Muchos conocen Oviedo como la ciudad de las esculturas. En sus calles hay más de un centenar de estatuas, algunas de ellas son obras de artistas de renombre universal. No hay nada mejor que comenzar nuestra ruta junto a una de estas obras, de Mauro Álvarez, situada en la  Plaza de Alfonso II el Casto. Se trata de la estatua de Ana Ozores, la protagonista de La Regenta, la gran novela de Leopoldo Alas, Clarín. Este escritor hizo de Oviedo el verdadero protagonista de su obra. Es el libro en español más traducido del mundo, después del Quijote.

Muchos conocen Oviedo como la ciudad de las esculturasDetrás de La Regenta, en la misma plaza, aparece ante nosotros la imponente fachada gótica de la Catedral de San Salvador, que data del siglo XIV. Su torre principal mide 80 metros y parece un dedo que apunta al cielo de Asturias. En el segundo piso se encuentran la maquinaria del reloj y las campanas. La más antigua se llama Wamba; fue fundida en 1219 y pesa la friolera de 833 kilogramos. Si tenemos la suerte de escuchar las horas en punto, nos llamará la atención que las primeras notas recuerdan el comienzo de la famosa canción Asturias, patria querida.

El interior de la catedral merece una visita sin prisas. Pasaremos por sus capillas y admiraremos el  Retablo Mayor, de estilo hispano-flamenco, o el Cristo de Velarde. Después, dirigiremos nuestros pasos hacia la izquierda, si miramos desde la puerta principal, hacia la  Portada de la Capilla del Rey Casto y Panteón de los Reyes de Asturias. Una curiosidad: Alfonso II fue el «culpable» del Camino de Santiago. Durante su reinado, en el año 814, se descubrió en Iria Flavia, Galicia, la tumba del apóstol Santiago. Y él fue el primer peregrino en ir a rendirle devoción. Así inauguró la ruta jacobea.

Justo al otro lado de la catedral, si damos una vuelta por la girola, llegaremos a la  Cámara Santa. Aquí, detrás de una reja de seguridad, se guardan las reliquias que este rey donó a la catedral. Destacan la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, la Cruz de los Ángeles, el Arca Santa y, oculto en un arcón detrás de la Cruz de los Ángeles, el  Santo Sudario o Pañolón de Oviedo. La tradición asegura que es la verdadera mortaja de Jesucristo.

11.30 Viaje al origen
Ha llegado el momento de dejar atrás las maravillas de la catedral. Iremos hacia la izquierda, por la  calle de Santa Ana. Después de caminar dos o tres minutos, nos daremos la vuelta para poder apreciar una de las mejores vistas de San Salvador. Reiniciada la marcha, dejaremos atrás la Iglesia de San Tirso, para seguir por Canóniga, Corrada del Obispo y torcer de nuevo a la izquierda por San Vicente.

Hay que probar dulces típicos como los carbayones, duquesitas o nuglassEn esta calle, a unos 50 metros, se encuentra el antiguo convento, levantado sobre el lugar donde el monje Máximo fundó la ciudad en el año 761. Ahora es el Museo Arqueológico (San Vicente 3; tel.: 985 215 405). No nos podemos perder el mosaico romano de Memorana, las arcas prerrománicas y la celda del padre Feijoo. Al salir, podemos observar la fachada de Santa María la Real, justo al lado. Desandamos nuestros pasos por San Vicente.

Después de un paseo de diez minutos, llegaremos a la Plaza del Paraguas –antiguo mercado de la leche–, con su curioso paraguas de hormigón en el centro, que ha servido de protección contra la lluvia a cientos de ovetenses y turistas.

12.30 Los mejores dulces
Tomamos la calle Mon en dirección norte, retomando Santa Ana, la Plaza de Alfonso II y El Águila. Es hora de pensar en la comida mientras deambulamos por Jovellanos, una calle comercial que sigue parte de las antiguas murallas. En el número 7 está, desde 1914, Casa Camilo de Blas. Entrar en este local es una delicia para la vista… y el gusto. No podemos irnos sin comprar dulces típicos como los carbayones (pasteles de almendra y yema), las duquesitas (aros de almendra y yema) o las nuglass (nueces confitadas y glaseadas). Y si pensamos en quien nos espera a nuestro regreso, un buen postre siempre es un regalo agradecido.

Primera tarde

13.00 En busca de nuevas fuerzas
Hora de comer y de probar las excelentes tapas de la ciudad, acompañadas de buena sidra asturiana. Para ello, cruzamos Jovellanos hasta la calle Gascona, conocida como el Bulevar de la Sidra, el mejor sitio de la ciudad a estas horas. En el número 9 de Gascona se encuentra la Sidrería Asturias.

La calle Uría es una de las grandes arterias del nuevo OviedoAdemás de tapear, podemos sentarnos a degustar una buena paella de mariscos o la inevitable fabada asturiana. La Sidrería El Ferroviario es un chigre  (como popularmente se llama a las tabernas en Asturias) algo estrecho pero con tapas estupendas, como el pastel de cabracho.

Si después de una mañana de intensos paseos preferimos un local más tranquilo, en dirección al Campo de San Francisco se encuentra el restaurante Casa Conrado. Es un restaurante con una gran materia prima y sabores tradicionales, como la lubina al horno o los muslitos de codorniz. Está galardonado con un Sol Repsol.

15.30 Por la judería
Pocos saben que Oviedo es una de las ciudades que forman parte de la Red de Juderías de España. La antigua judería de la ciudad comenzaba en la  Plaza de Juan XXIII, justo detrás del restaurante Casa Conrado, y seguía por la  Plaza Porlier, que se encuentra detrás. Aquí hay un plano con los asentamientos judíos de la época medieval.

La singular Capilla de la Balesquida es del siglo XIII y reconstruida en el XVIII En estas plazas, además de tomar un café o lo que queramos, podemos admirar algunas de las estatuas más famosas de Oviedo. Una es Amigos, de Santiago de Santiago, en Juan XXIII, La otra, El regreso de William B. Arrensberg, de Eduardo Úrculo, en Porlier.

Regresamos en dirección hacia la izquierda, por la calle Eusebio González Abascal. Tenemos la catedral, a apenas 100 metros, como referente. Pasamos por delante de los  palacios de Conde Toreno, Valdecarzana y Marqués de Camposagrado. En la esquina de la Plaza de Alfonso II se halla un edificio singular: la Capilla de la Balesquida. Esta pequeña construcción data del siglo XIII, aunque fue reconstruida en el XVIII, y debe su nombre a la dama Velasquita Giraldez. A su muerte, cedió la capilla, dedicada a la Virgen de la Esperanza, al gremio de sastres. Por eso, si levantamos la vista, veremos unas tijeras en uno de sus ventanales.

16.00 De visita a los genios
Si bordeamos la plaza hacia el sur, de nuevo por Santa Ana, llegaremos en apenas cinco minutos al Palacio de Velarde, uno de los edificios que forman el Museo de Bellas Artes de Asturias. El otro es la Casa de los Oviedo-Portal, en la calle de la Rúa. El museo es de entrada gratuita y tiene una gran colección, con obras de El Greco, Zurbarán y Goya, entre otros.

18.00 El Oviedo de Clarín
Después de visitar el museo, salimos por Rúa y seguimos hacia la izquierda. Tomamos la  calle Cimadevilla, una de las arterias más conocidas de la ciudad. A ambos lados, casas nobles y burguesas del siglo xix compiten en señorío debido a la estrechez de esta vía. Al igual que la práctica totalidad del centro histórico de Oviedo, Cimadevilla es peatonal. Es una de las calles que más marcan el ambiente novelado por Clarín en La Regenta.

La Plaza de Trascorrales es una de las más bonitas de OviedoPasaremos por debajo de la Torre del Reloj del ayuntamiento hasta llegar a una amplia plaza flanqueada por edificios con soportales. El nombre oficial es Plaza de la Constitución, aunque los lugareños la siguen llamando Plaza del Ayuntamiento. A la izquierda, adosado al ayuntamiento, se encuentra un edificio muy curioso: la antigua chocolatería de la Casa del Arco Iris, actualmente ocupada por el Patronato de Turismo.

Volveremos a pasar bajo la Torre del Reloj por Cimadevilla. A los pocos metros, hacia la derecha, surge la Calleja de los Huevos. Si la seguimos, llegaremos a la Plaza de Trascorrales, una de las más bonitas de Oviedo. Aquí se unían los corrales de las antiguas casas señoriales y, hasta hace bien poco, ganaderos, pescadores y granjeros mercadeaban con sus productos. No faltan las estatuas que recuerdan este pasado: La lechera y su burra, El vendedor de pescado y La pescadera. Es un lugar de ambiente y tapeo.

19.00. Hacia la universidad
Tomamos de nuevo la senda de la Plaza de la Constitución y pasamos por la calle del Peso hasta la Plaza de Riego. Todo en apenas 600 metros de recorrido. Si tenemos tiempo, podemos entrar en la Librería Ojanguren. Es toda una institución. Se fundó en 1856 y entre sus clientes se encontraba el propio Leopoldo Alas, Clarín, que cobraba aquí sus colaboraciones en las revistas de Madrid.

Subimos por Ramón y Cajal hasta acceder al contiguo edificio de la universidad por una de sus entradas nobles, marcada por el suelo de piedra y las sillerías. Admiraremos su fachada y entraremos para deambular como unos estudiantes más. En el patio se encuentra la estatua de su fundador: el inquisidor Valdés Salas.

20.30 Delicias gastronómicas
El paseo por esta zona y su oferta de bares y restaurantes nos recuerdan que ya se acerca la hora de la cena. Al lado de la universidad, en el número 8 de la calle de San Francisco, se encuentra Casa Fermín que ostenta dos Soles Repsol gracias a recetas como el bacalao marinado, el mero con ostras de pistachos o los caramelos de morcilla en salsa de cerezas.

Para algo más informal, podemos regresar a la calle Cimadevilla. La Más Barata es un restaurante que debe su nombre a la antigua mercería y tienda de ropa que ocupaba el local. Su especialidad son los arroces. Después de cenar, solo queda pasear tranquilamente por algunas de las zonas de ocio nocturno, como la Plaza de Riego, la calle Mon, la calle Cimadevilla o la Plaza de Trascorrales. Eso sí, es mejor irse a dormir temprano, que mañana nos espera otro intenso día.

Segunda mañana

09.00 Salimos hacia el Naranco
La jornada comienza en una de las grandes arterias del nuevo Oviedo: la calle Uría. Allí tomaremos la línea 10 del autobús, que nos llevará hasta las joyas del prerrománico astur, situadas en la falda del Naranco, a tan solo tres kilómetros del centro. El palacio de Santa María del Naranco,  la Iglesia de San Miguel de Lillo y la cercana Iglesia de San Julián de los Prados son patrimonio de la humanidad (tel.: 638 260 163).

Estos tres edificios datan del siglo ix, cuando Alfonso II el Casto y su hijo, Ramiro I, quisieron dotar a su nueva capital, Oviedo, de unas construcciones dignas de su rango. Conviene visitarlas temprano porque carecen de iluminación eléctrica. Se eliminó para favorecer su conservación, que se había visto perjudicada por los miles de turistas que las visitan cada año. Es el momento de ir sin prisas, de observar todos los detalles de unos edificios que se integran perfectamente en el verde del entorno. La vista más conocida se obtiene desde el interior de Santa María, a través del ventanal de cuatro arcos de la fachada oriental, tan famosa en toda Asturias.

12.00 El latido de Oviedo
Regresamos a Oviedo. Una vez en la calle Uría, seguiremos hacia la derecha por las calles Fruela y del Rosal hasta el Mercado del Fontán, en la Plaza 19 de Octubre, para muchos el verdadero corazón de la ciudad. Si tenemos suerte, llegaremos en horas de ebullición comercial. Lo mejor es dejarse arrastrar por la gente que observa las paradas en el mercado cubierto, de arquitectura industrial y finalizado en 1885. En el exterior, también hay mercado los jueves, sábados y domingos. En este caso, es un rastro donde podremos encontrar, literalmente, cualquier cosa.

El mercado, la Plaza del Fontán y la Plaza de Daoiz y Velarde, justo detrás de esta en dirección sur, ocupan el terreno de una antigua laguna desecada. El único vestigio que se conserva es la Fuente o Cañu del Fontán, que sobrevive en el interior de las antiguas caballerizas del Palacio del Marqués de San Feliz o del Duque del Parque, en el extremo oriental de Daoiz y Velarde. Según la tradición, los ovetenses obligaban a los visitantes altivos a beber de ella, lo que les obligaba a ponerse a ras de suelo, debido a la altura de los caños, en una posición más humilde.

Segunda tarde

14.00 De tapeo por el Fontán
Tras dejar el hervidero de tiendas, puestos, mercadillos y bares del Fontán, ha llegado la hora de volver a saborear la gastronomía local. Podemos abrir el apetito con un aperitivo en La Corte (Fruela 21) o unas sabrosas tapas en De Vinoteo con Mauro (Fruela 6) o la Bodega El Viajero (Plaza Porlier). Otras buenas opciones, son la Sidrería Marisquería La Pumaraday el restaurante La Corrada del Obisporecomendado por la Guía Repsol.

16.00 El teatro
Ha llegado la hora de conocer el Oviedo pujante, decidido y ambicioso. Iniciaremos un tranquilo paseo desde la  Plaza de la Escandalera, enfrente del Campo de San Francisco y el edificio del Parlamento de Asturias. Aquí se encuentran dos estatuas muy conocidas por los ovetenses: Maternidad (o La Gorda), del colombiano Fernando Botero, y Asturcones, de Manolo Valdés.

Por el Teatro Campoamor desfilan las mejores compañías de danza, ópera y músicaNo es difícil ver a niños montados en estos caballos de bronce mientras sus padres toman la foto de rigor. Cruzaremos Argüelles y, en un minuto, estaremos en la Plaza del Carbayón, donde sortearemos la sorprendente escultura Culis monumentalibus, obra de Eduardo Úrculo.

Hemos llegado al famoso Teatro Campoamor (19 de Julio 1; tel.: 985 207 590), sede desde 1981 de la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Inaugurado en 1892, es un edificio de líneas claras y majestuosas, que rememora a los grandes teatros líricos italianos. Semidestruido durante la Guerra Civil, una profunda labor de restauración hace que esta obra de los arquitectos Salaberry y Borrajo luzca en todo su esplendor. Por él desfilan las mejores compañías del mundo de la danza, la ópera o la música.

17.00 De paseo por el campo
El Ensanche ovetense, surgido en el siglo xix, no se puede entender sin el Campo de San Francisco, el pulmón de la ciudad. Para llegar a él, solo tenemos que ir hacia la derecha desde el Carbayón, tomar de nuevo Argüelles y cruzar Uría. Podemos andar sin prisas por el Paseo del Bombé, con su templete para actuaciones musicales; o por el de los Álamos, paralelo a la calle Uría y que termina en el pabellón de corte romántico de El Escorialín, hoy Oficina de Turismo, o hacernos una foto con la escultura La torera, una de las más populares de Oviedo.

18.00 Un asturiano de Brooklyn
Si salimos del Campo por la esquina con Conde de Toreno y cruzamos Uría, llegaremos a la calle de las Milicias Nacionales. Aquí se encuentra la estatua más famosa de Oviedo… y es de un neoyorquino, Woody Allen. Este director se ha convertido en un personaje muy querido en la ciudad después de recibir el Príncipe de Asturias y haber rodado Vicky Cristina Barcelona.

Esta corta vía peatonal desemboca en la calle del Palacio Valdés. Seguiremos a la izquierda hasta toparnos con la  Iglesia de San Juan el Real, construida entre 1912 y 1915 y bautizada como la Catedral del Ensanche. Su exterior es especialmente espectacular de noche, cuando está iluminada. Justo enfrente, podemos pararnos un momento en la Librería Cervantes, con más de 100.000 volúmenes y un millón y medio de referencias en su base de datos. A un paso, en la calle Nueve de Mayo, saliendo del local a la izquierda, han abierto otro establecimiento dedicado a los más pequeños: El Búho Lector.

19.00 La casa encantada
Regresamos hasta San Juan el Real y seguimos hacia la derecha por la calle Melquíades Álvarez. Esto nos sitúa de nuevo en Uría. En la esquina con Independencia se encuentra uno de los edificios más singulares de la ciudad: las  Casas del Cuitu, encargo de un rico indiano de principios del siglo xx al arquitecto Ulpiano Muñoz. El resultado: un edificio modernista y neobarroco con unas balconadas que son un desfile escultórico de ninfas, hadas, motivos florales y referencias mitológicas sorprendentes.

Seguro que tanto paseo ha terminado por cansarnos. Así que tomaremos un pequeño tentempié en el tranquilo Café Cibeles (Fray Ceferino 11), a 200 metros de las casas.

20.00 Símbolo de la ciudad
Ya en las últimas horas de nuestra visita, seguiremos por Independencia hasta el cruce con  Marqués de Pidal. En esta calle se reúnen algunas de las mejores tiendas de la ciudad. Así alcanzaremos el cruce con Gil de Jaz. A nuestra derecha, aparece la solemne fachada del Hotel de la Reconquista. Este edificio del siglo XVIII está declarado monumento nacional. Es famoso porque aquí se hospedan los galardonados con el Príncipe de Asturias. Merece la pena que visitemos el interior, con el acogedor vestíbulo de la entrada, el Salón Gil de Jaz o el Patio de la Reina.

A pocos metros del hotel, tenemos el lugar perfecto para una cena de despedida: el restaurante Bocamar. No hay nada mejor que probar los sabores de alguno de los productos de su propio vivero. Sus pescados y mariscos han seducido paladares de todo el mundo, Woody Allen incluido, por supuesto.

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  • Para los sofisticados
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    Las Caldas Villa Termal (tel.: 902 121 022), a 8 kilómetros del centro, es un resort cinco estrellas en el corazón de Asturias, con los mejores servicios y tratamientos. Muy cerca tenemos el Campo Municipal de Golf Las Caldas(tel.: 985 798 173) para los aficionados a este relajante deporte. Si no deseas salir de Oviedo, el Spa Ayalaes un moderno centro de wellness que ocupa la sede de los antiguos cines del mismo nombre (Matemático Pedrayes 2; tel.: 985 273 339).
  • Para los más aventureros
    El aeródromo de La Morgal(tel.: 985 771 080), en el concejo de Llanera, fue el aeropuerto comercial del Principado entre 1942 y 1963. Heliastur(tel.: 692 332 914) organiza vuelos deportivos y en ultraligeros. Aero Club Principado(tel.: 639 828 460) alquila helicópteros para realizar una ruta aérea por Oviedo y toda Asturias.
  • Para amigos
    Una escapada hasta Villaviciosa, capital mundial de la sidra, a poco más de media hora en coche, nos dará a conocer el ambiente de su casco histórico, sobre todo sus sidrerías y restaurantes. También podemos aprovechar para explorar su ría y conocer pintorescos pueblos costeros hasta llegar a Tazones, que tiene uno de los faros mejor conservados de España. Aquí se encuentra el restaurante La Nansadonde podremos reponer fuerzas con buenos productos del Cantábrico.
  • Para familias
    No hay nada como pasar una jornada entre caballos en el Centro Ecuestre El Asturcón (tel.: 985 772 314), a 20 kilómetros de la ciudad. Tiene picaderos y pistas de galopes y saltos, y organiza salidas por la comarca. Otra opción: alguna de las tres rutas Naturaleza de Cercaníasque organiza el ayuntamiento (tel.: 984 086 060), con acceso en transporte urbano y el asesoramiento de la Fundación FAPAS para descubrir la naturaleza autóctona.