'Eruption of Vesuvius with Destruction of a Roman City, 1824'
El inglés Sebastian Pether pinta en 1824 al Vesubio en erupción destruyendo una ciudad romana Sebastian Pether - © 2012 Museum of Fine Arts, Boston

Hubo entre 10.000 y 25.000 muertos, víctimas que en un segundo estaban cubiertas de lava, congeladas en posturas de horror, tapándose la boca para no ahogarse con el humo, abrazando a sus seres queridos. En el año 79 el Vesubio sepultó las ciudades romanas de Pompeya y Herculano, cerca de Nápoles. La espesa capa de ceniza volcánica conservó calles, edificios, frescos y hasta las siluetas de los que no pudieron escapar.

El J. Paul Getty Museum de Los Ángeles (EE UU) expone a partir del 12 de septiembre The Last Days of Pompeii: Decadence, Apocalypse, Resurrection (Los últimos días de Pompeya: decadencia, apocalipsis y resurrección), una recopilación que refleja la influencia que la tragedia ha tenido en el arte.

Corrupta, lujuriosa e inmoral

Desde su descubrimiento en 1748, la ciudad ha inspirado a artistas como Piranesi, Fragonard, Ingres, Alma-Tadema, Duchamp, Dalí y Warhol. La muestra recopila pinturas, grabados, esculturas, fotografía y material audiovisual de autores de todas las épocas que en algún momento de su carrera se vieron seducidos por Pompeya.

La erupción del Vesubio era, según el escritor, un castigo divinoLa novela del escritor y político Edward Bulwer-Lytton (1803-1873) Los últimos días de Pompeya (1834) alimentó la imaginación de los pintores del siglo XIX y más tarde inspiró al cine mudo, al sonoro y a la televisión. La obra (que se presentaba como fiel a la realidad histórica) mostraba a la ciudad, justo antes de la erupción del Vesubio, como corrupta, lujuriosa e inmoral: la destrucción completa era, según Bulwer-Lytton, el castigo divino a sus habitantes.

La naturaleza implacable o una amenaza atómica

El banquete decadente que ilustra el pintor italiano Francesco Netti en 1880 es una prueba de la huella que la versión de Pompeya como lugar de moral relajada e indulgencia erótica ha dejado en el arte.

La versión de Warhol combina la ansiedad moderna con los colores del cómic La exposición se detiene en la perspectiva de ciudad castigada por sus pecados y también en el poder plástico de las imágenes apocalípticas, entre fascinantes y terroríficas, de una erupción volcánica letal. Los pintores del siglo XVIII y XIX celebraban con esas escenas la idea romántica de la naturaleza implacable. Los pintores del siglo XX exploran traumas como la II Guerra Mundial o la amenaza atómica. La versión del Monte Vesubio de Andy Warhol combina la ansiedad moderna con los colores del cómic.

Las fotografías que el italiano Giorgio Sommer tomó en 1874 documentan la creación de moldes para recuperar los contornos de los cuerpos, grabados en la lava solifidicada.  Una de estas imágenes es la famosa figura de un perro contorsionado, que ha influído en varias obras de arte moderno.