Florentino Pérez
Florentino Pérez, presidente del Grupo ACS. ARCHIVO

Las constructoras españolas ACS y OHL mantienen un enfrentamiento en un proyecto de obras para ampliar el metro de Nueva York en el que participan ambas con acusaciones mutuas de mala gestión del trabajo y de incumplir obligaciones financieras, informa este miércoles The New York Times.

Dragados, una filial de ACS, participa en el proyecto conocido como East Side, que llevará el metro de Long Island al East Side (parte este) de Manhattan por debajo de la Estación Central y está valorado en 8.250 millones de dólares, según el diario.

Hasta ahora las dos empresas lo han estado haciendo muy bien Judlau Contracting, participada en un 51 % por OHL y socia de Dragados en el proyecto, ha denunciado una mala gestión de la filial de ACS en las obras de los túneles que ha generado unas pérdidas que cifra en 250 millones de dólares.

En el "aluvión" de demandas mutuas, Judlau acusa a Dragados de no informar a tiempo de las pérdidas, según The New York Times. Mientras, Dragados ha demandado a su socia en el proyecto conjunto por incumplimiento de sus obligaciones financieras.

Juan José Díaz Clavel, un portavoz de ACS, explicó al diario que la compañía no hace comentarios sobre las finanzas de sus proyectos y se remitió a los resultados globales de la constructora, que el año pasado ganó 1.170 millones de dólares. Un portavoz de Judlau rechazó hacer comentarios sobre el caso, según The New York Times.

Las autoridades las defienden

La agencia que gestiona el sistema de transporte público de Nueva York ha defendido el trabajo de ACS y OHL en las obras del tren pese al cruce de demandas que enfrenta a esas dos constructoras. Las obras del proyecto "East Side" ya están retrasadas, y la prioridad de las autoridades es que estén terminadas en 2019.

"Hasta ahora las dos empresas lo han estado haciendo muy bien", dijo un portavoz de la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA), Adam Lisberg, quien añadió que la sociedad conjunta que formaron esas dos empresas para participar en el proyecto "ha cumplido con los horarios y presupuestos fijados".

Lisberg aseguró que "la única preocupación" de la MTA es que las obras se realicen en los plazos y con la financiación establecidos y dijo que la autoridad del transporte no encuentra una "interconexión obvia" entre las disputas entre esas constructoras y un potencial problema para las obras.