Comienzan los trámites para declarar Bien de Interés Cultural 'Las Eras del Lejío' de Valle de la Serena

El Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha publicado la resolución por la que se inician los trámites para declarar Bien de Interés Cultural 'Las Eras del Lejío', de Valle de la Serena (Badajoz), en la categoría de Lugar de Interés Etnológico, con el objetivo de "reconocer y proteger este espacio relevante del patrimonio cultural extremeño".

El Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha publicado la resolución por la que se inician los trámites para declarar Bien de Interés Cultural 'Las Eras del Lejío', de Valle de la Serena (Badajoz), en la categoría de Lugar de Interés Etnológico, con el objetivo de "reconocer y proteger este espacio relevante del patrimonio cultural extremeño".

Las 'Eras del Lejío' son un "importante testimonio etnológico, fundamental a la hora de comprender la vida de las poblaciones cerealistas", ya que eran espacios destinados al trillo de las mieses, mediante el desgrane de las espigas y la separación posterior de los cereales de la paja.

La zona en la que se ubican tanto el Bien de Interés Cultural objeto de protección como su entorno se localizan a la salida de la población de Valle de la Serena (Badajoz), en la margen oriental de la carretera Ex-345.

El expediente de declaración de Bien de Interés Cultural especifica la delimitación del Bien así como la del entorno de protección, que incluye, entre otros, 'El Pocito' y 'El Depósito del Buen Cristiano', dada la tradicional vinculación de ambos elementos con las 'Eras del Lejío'.

El conjunto está formado por un total de 25 eras empedradas junto a otras sin empedrar, así como otros espacios anejos. La superficie de las empedradas ayudaba a evitar que se mezclasen los cereales con la tierra del suelo, mientras que la superficie de las eras en tierra favorecían la trilla de legumbres como garbanzos, explica el Gobierno regional en nota de prensa.

Estas eras "siempre buscaban la disposición horizontal, con la intención de evitar que los granos se fueran desplazando", por lo que gran parte de las 'Eras del Lejío' están construidas sobre bancales o terrazas de mampostería que salvan las diferencias de nivel.

Tipología de empedrados

Existe además una gran tipología de empedrados, según la diferente planta de cada era. Así, pueden ser de forma circular, semicircular, cuadrada, rectangular o irregular. En estos empedrados se da incluso la circunstancia de que varios de ellos se inician de forma centralizada o radial desde elementos de interés arqueológico como molinos de mano romanos.

Ello las dota de "mayor importancia aún, entroncándolas con las culturas históricas que poblaron estas tierras, al establecerse una continuidad mediante el uso de estas piezas arqueológicas, de la misma raigambre agrícola y cerealista".

Explica el Gobierno regional que el origen histórico de este Bien se remonta a la Orden de Alcántara y al maestre Pedro Yáñez, quien otorgó carta de poblamiento a Zalamea y a los lugares de Higuera y El Valle, dotando a estas poblaciones de espacios para el pastoreo, la siembra y otras labores agrícolas.

Y aunque en tal concesión no se refieren límites ni denominaciones, las mismas ya aparecerán en la dotación de tierras que el emperador Carlos I realiza a todos los pueblos de La Serena en 1527, concesiones confirmadas a estos tres pueblos en 1538 por el mismo emperador.

En este mismo espacio de ejido, unos metros antes del comienzo de las eras, se construyó el 'Cementerio Viejo' en 1868, y en los vértices del espacio del ejido donde se ubica el bien se edificaron 'El Pocito' (en un popular manantial de agua), y el 'Depósito de Aguas del Buen Cristiano'.

Se trata, añade el Ejecutivo, de "dos son lugares muy entroncados con la idiosincrasia de Valle de la Serena", ya que el primero lo constituyen una fuente y un depósito cubierto mediante bóveda de cañón de ladrillo, y el segundo es un depósito realizado en la segunda mitad del siglo XX con tecnología tradicional.

Identidad social y cultural

Desde el aspecto etnológico, el bien objeto de protección constituye "una destacada manifestación de la identidad social y cultural y un testimonio insustituible de las formas de vida de nuestros mayores", que según explica el Ejecutivo regional, "se muestra como un documento valiosísimo sobre el origen y sostenimiento del mundo rural extremeño hasta los años sesenta del siglo XX, particularmente en lo referente a la adaptación al medio y a la configuración de una determinada realidad socioeconómica".

Además del paisaje cultural y del entorno natural, este paisaje también destaca por su arquitectura vernácula ya que posee unas peculiaridades constructivas en el uso de la piedra local y su utilización para un fin específico que lo hacen acreedor del mayor interés.

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