Un pequeño paso para el hombre
"La llegada del hombre a la Luna es solo una excusa para hablar de lo absurdo que puede resultar es ser humano a veces", explica el autor.

La primera novela del politólogo David Vicente, Un pequeño paso para el hombre (Ediciones Tagus), va mas allá del suspense y pone en entredicho la difusa frontera que separa la locura de la cordura, convirtiéndonos a todos, incluida la propia realidad, en una inquietante caricatura imposible de distinguir de la ficción.

Hace poco más de una semana que la novela se lanzó al mercado como ebook y en su primer día se vendieron 160 ejemplares.

Provoca en el lector un cierto suspense que acaba produciendo sensaciones parejas a las de la novela negra Su autor nunca la concibió como una novela negra, "de hecho creo que le faltan muchas claves que suelen ser comunes al género. Pero de algún modo provoca en el lector un cierto suspense que acaba produciendo sensaciones parejas a la de una novela negra. Así que supongo que a su manera es una definición que cabe dentro de ella", explica.

Ramiro, el protagonista, es la caricatura de un escritor convencido de un talento que no posee. Ha dejado su trabajo como repartidor de pan de molde a turno de noche para escribir la gran novela que sorprenderá a propios y extraños. Mientras tanto, intenta sobrevivir con el exiguo subsidio de desempleo que le ha quedado y publicitándose como redactor freelance.

Una mañana de invierno, Ramiro recibe la visita de un misterioso personaje, Albert Toole, que le propondrá la redacción de una extraña carta: su nota de suicidio. A partir de ese momento se verá envuelto en una serie de acontecimientos, ajenos a su patética y tranquila vida, que tendrán como telón de fondo la llegada del hombre a la Luna en 1969.

Locura y cordura

Sin embargo, la obra  no trata únicamente de la llegada del hombre a la Luna. "También es una novela sobre la locura, sobre la cordura y, sobre todo, sobre lo absurdo que el ser humano resulta en ocasiones. La llegada del hombre a la Luna es una simple excusa para tratar todo esto, pero en todo caso me parece un tema tan interesante como cualquier otro", matiza Vicente.

La llegada del hombre a la Luna es una excusa para hablar del ser humano "Estuvo enmarcada dentro de una época donde sucedieron muchas cosas que, de algún modo, reformularon el mundo, incluyendo la propia llegada del hombre a la Luna", explica el autor restando importancia al episodio histórico dentro de su libro.

"Sin embargo, ese episodio en concreto no ha generado mucha ficción, por no decir prácticamente ninguna. Teniendo, paradójicamente, una gran polémica, incluso muchas sombras de duda en torno su propia veracidad. Eso es algo que siempre me ha llamado la atención".

El juego de escribir

Le hemos dado un rango demasiado elevado al arte "Simplemente intenté hacer una novela entretenida. Algo exagerada por momentos y con personajes bastante deformados y, en cierta medida, muy prototípicos. Me lo planteé como una especie de juego con el que poder disfrutar", explica Vicente al hablar de sus ambiciones como escritor.

El autor está convencido de que la literatura, como cualquier manifestación artística, debe partir de la premisa del entretenimiento. "Luego además puede o no aportar otras cosas. Pero sin esa primera premisa, no hay arte, estaríamos hablando de otra cosa. Creo que le hemos dado un rango demasiado elevado al arte y, a veces, le adjudicamos demasiada responsabilidad", asevera.

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