FIB 2012
Una pareja observa los conciertos del FIB 2012 desde la colina frente al festival. C. H.

"It's not about... the money, money, moneyyyy" ("No se trata de dinero, dinero, dinerooo").  Armada con unos botines rojos de 12 centímetros ("¿os gustan?", pregunta, coqueta) y el estribillo pegajoso del tema Price tag, la cantante británica Jessie J trata de convencer al público que ha asistido al Festival de Benicàssim (FIB) de que las libras esterlinas no dan la felicidad.  "No se necesitan", insiste con un requiebro poderoso ante un aforo de unas 38.000 personas, una cifra significativamente menor a la registrada por la cita castellonense en las últimas ediciones.

En el horizonte, la crisis. Y, también, más allá de la valla que limita el recinto de conciertos, una colina  melómana y tunante que ofrece vistas gratuitas del escenario más importante del FIB si se tiene la suficiente agudeza visual.

Repartidas por la falda del montículo, 200 personas celebran el hit de la diva con calma y sin perder de vista el suelo de piedras para no tropezar. Al término de cada canción, ajenos a la distancia que les separa del escenario, aplauden. Los grandes éxitos levantan a algunos, que plantan cara a la inclinación del terreno para iniciar el baile. Se ve a algún aguador clandestino, mojitos con mucha hierbabuena e, incluso, una familia con una sillita de bebé.

Llevo dos días viviendo en esta colina Los más preparados, como Jorge y Lucía, de 34 y 31 años, traen una manta para sentarse y provisiones. Están de vacaciones con la familia en Benicàssin. Unos amigos les hablaron de este lugar. "Se pueden ver muy bien las actuaciones", observan.

Sandra, que viene de Valencia, confiesa que lleva viviendo dos días en esa colina. Junto a ella, sus amigos Raúl, Alba y Javi asienten. Han traído la tienda de campaña. "Vine por primera vez en 2009. Desde entonces, algunas ediciones hemos estado aquí y, cuando hemos podido, dentro del FIB. Esta vez no había dinero", resume la primera con un suspiro porque el festival, aunque es caro, "vale muchísimo la pena". ¿El mejor concierto que han visto gratis desde las alturas? "El de Prodigy, sin duda. La gente se volvió loca"

Isidoro, de 48 años, casi duplica la media de edad del lugar. Está alojado en una de las urbanizaciones de la zona y ha tenido que elegir entre quedarse en casa y no pegar ojo a causa de los conciertos, y venir a echar una ojeada. Le gusta la música y en el pasado fue fiber, así que ha escogido lo segundo. Le acompaña Nacho, de 12 años. Aprueban con la cabeza las vistas y se acomodan a corta distancia de Julio, de 32, que vive en Onda (Castellón). "Siempre he querido ir al FIB, pero como ha tocado crisis y no tengo trabajo, me quedo por aquí. Es una buena alternativa".

Todos coinciden en que hay buen ambiente y, por ahora, sitio de sobra donde acomodarse, aunque este año hay algo más gente.

Por si no hubiera suficiente diversión, Julio se levanta para hacer diligentemente de traductor de las palabras en inglés que pronuncian sobre el escenario Jessie J y, después, Noel Gallagher. "Dice que van a bajar los impuestos. Dice... que van a quitar el IVA. Dice...". Pero ya nadie le escucha porque todos han estallado en una gran carcajada.