Esta decisión se toma para no prolongar más allá de 40 años la vida de estas centrales y se completará con el informe del Consejo de Seguridad Nuclear. La clausura de Garoña, en funcionamiento desde 1970, se une a la de Zorita (Guadalajara) y se acelerará tras la necesidad de construir un cementerio de residuos nucleares, una instalación para la que el Gobierno busca ubicación.