Olmo y Álex
Olmo y Álex.
«De pequeños, Olmo era el más revoltoso de los dos y no ha cambiado demasiado. Yo era un genio de sobresaliente y me he quedado en nada», dice Álex riendo. Se conocieron en el colegio, ahora Olmo estudia Historia, y Álex, oposiciones para ingresar en la Policía Nacional.

Olmo habla de Álex

Lo conozco desde los ocho años. Es una buena persona, muy sensible al dolor ajeno. Sé que no me va a fallar. Es generoso e inteligente.

Tiene 23 años y se está descubriendo como adulto. Empieza a darse cuenta de que no es un chaval y tiene que tomarse en serio las cosas.

Es como Jekyll y Hyde. Es tímido y racional, pero cuando se toma un par de copas, se convierte en un despendole.

Está estudiando para Policía Nacional, pero me pierdo los motivos que tiene para ser poli.

Es analítico, inteligente y sin prejuicios. No hace ostentación de ser tolerante y lo es.

Me hace tener fe en el ser humano.

Álex habla de Olmo

Es pacifista y despistado, a veces parece que está en su mundo, suele llegar tarde y es olvidadizo, pero muy inteligente y chispeante.

Es crítico, no se calla ni un pelo si algo le parece mal: dice las cosas a la cara. Le molesta que la gente murmure a espaldas de los demás. 

Cuando se emborracha  es más extrovertido todavía, más payasete. Habla por los codos sin parar, más aún que sobrio. 

Estudia historia porque le gusta conocer el pasado para entender el presente. 

Su época preferida de la historia es el presente: es un tío que no mira atrás, le gusta vivir al día.

Se siente comprometido con la sociedad.