Quieren saber si su hijo es realmente suyo o fruto de alguna infidelidad. Cada mes se realizan en Córdoba dos pruebas de paternidad en la única clínica privada que realiza estos estudios genéticos en la provincia.

«Las hay por todo tipo de causas. Porque lo requiere un proceso judicial o gente que simplemente tiene la inquietud o la paranoia de que su hijo no es descendencia suya», afirma Alonso Pérez, del laboratorio de genética de la clínica Bau. También asegura que se han dado casos, «aunque muy pocos», de pruebas de maternidad.

El proceso cuesta unos 600 euros y es necesaria la presencia tanto del progenitor como del hijo, que deben aportar incluso su huella dactilar para evitar un posible fraude. Las muestras se extraen con una especie de bastoncillo de la mucosa bucal y los resultados llegan en menos de un mes.

«Si el hijo no es del padre las pruebas tienen una fiabilidad del 100% y si resulta positivo, la fiabilidad es del 99,9%. Así que las pruebas pueden tener perfectamente valor en un juicio», añade Pérez.