Edificio de pisos
Fachada de un edificio de pisos. FLICKR/furilo

El acoso inmobiliario es una realidad silenciosa en España. Porque afecta especialmente a personas de rentas bajas, recursos limitados y muchas veces de edad avanzada, no siempre se conocen los casos.  

El mobbing o acoso inmobiliario se define como un conjunto de prácticas antisociales basadas en el acoso y abuso para forzar que alguien se vaya de su casa, independientemente de que ésta sea propia o arrendada. Es el caso que acaba de ser juzgado en Barcelona, y que ha supuesto para el acosador la mayor pena jamás dictada por los tribunales españoles por este tipo de casos.

Le cortó el agua, toleró la presencia de "okupas" y permitió que la casa estuviera en "muy mal estado"Una juez de Barcelona ha condenado a 3 años de cárcel al propietario de un ruinoso edificio de Barcelona por acoso inmobiliario a la única inquilina que quedaba en el bloque y por someter a la mujer a un "constante asedio" (durante 20 años) y llegar incluso a poner en riesgo su vida al desatender su obligación como arrendador.

Según el fallo, en el juicio se evidenció que se trata de un caso "típico" de "asedio inmobiliario", ya que "en pleno boom inmobiliario" en Barcelona el propietario acosó a la inquilina de renta antigua (vivía en esa casa desde que nació en 1939) para que abandonara la finca y así poder derruir el bloque y construir un nuevo edificio con el fin de "obtener un mayor rendimiento de la propiedad".

En su campaña de "asedio" contra la mujer, el condenado le llegó a cortar el servicio de agua, toleró la presencia de "okupas" en el inmueble y se negó a hacer reformas básicas en la vivienda de elementos estructurales que estaban en "muy mal estado", pese a que se lo llegó a ordenar el Ayuntamiento de Barcelona.

Qué pasos dar si el casero nos acosa

Aunque al pincharse la burbuja inmobiliaria ha bajado la presión de los propietarios de edificios, hay que estar preparado y saber cómo actuar ante la coacción y el acoso. Estos son los consejos que da Consumer:

  • No hay que firmar nada sin asesoramiento legal.
  • Exigir siempre recibo del pago de la renta. Si no se acepta este pago por los medios habituales habrá que enviar al propietario un giro postal o consignar las rentas en el juzgado.
  • Ante la sospecha de venta del piso, consultar en el Registro de la Propiedad la titularidad del inmueble. Si el propietario ha cambiado sin notificación de la transmisión al arrendatario, todavía puede ejercer, si lo desea, el derecho a compra preferente.
  • Si el propietario no realiza las obras de mantenimiento necesarias, se deben exigir su realización por buro fax certificado.
  • Ante problemas de insalubridad o deterioro del inmueble, hay que pedir una inspección en los servicios de urbanismo de su Ayuntamiento.
  • Ante amenazas, insultos o cambios de cerraduras se debe acudir a la policía y a un abogado e interponer una denuncia.

Qué dice la ley española

Los delitos contra la integridad moral, que implican un contenido de acentuada humillación para la víctima (acoso inmobiliario, acoso laboral, acoso sexual, acoso escolar), están regulados en los artículos 173 a 177. Se refieren a una figura sin precedentes en nuestro ordenamiento: el delito de grave trato degradante contra la persona.

Cuando esté comprometida la integridad moral se aplica el art. 173.1, del Código Penal. La persona no tiene por qué resignarse aguantar el dolor moral que le ocasiona quien ilícitamente se empecina en doblegar su voluntad, en algunos casos recurriendo a la picaresca (art. 248).