El jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) Central, el comisario principal Serafín Castro, ha revelado este jueves que la Policía comenzó en el mes de enero a vigilar a José Manuel F.C., el extrabajador de la Catedral ahora acusado del robo del Códice Calixtino, y ha indicado que los agentes trabajan con la hipótesis de que actuó movido por la "venganza".

En concreto, Castro ha desvelado que a inicio de este año, y tras investigar a una treintena de personas, cuando la Policía comenzó a vigilar de cerca al ahora acusado, ya que, a diferencia de otros sospechosos, éste tenía un "motivo" para haber llevado a cabo el robo a modo de "venganza", por haber sido despedido como electricista autónomo de la catedral después de 25 años. "Sospechamos que el único afán era la venganza", ha manifestado, descartando así que formara parte de una red criminal o que su intención fuera vender la obra.

Las sospechas de la Policía sobre el ex electricista aumentaron, según Castro, al tener conocimiento más adelante de que había estado intentando comprar un piso por valor de 300.000 euros. Todo ello llevó a que la Policía solicitara la autorización judicial para proceder al registro de sus propiedades, "con la plena convicción de que el Códice lo tenía él".

Al mismo tiempo, el comisario ha señalado que el ex electricista de la Catedral se delató él mismo en una conversación informal que mantuvo con varios agentes de la Policía en la que, al ser preguntado sobre si el documento habría sido quemado, el aseguró que no.

"No, no, no, no está quemado" contestó, según Castro, "instintivamente", al ser preguntado: -"Manolo, ¿No lo habrán quemado?". "Le traicionó el subconsciente", ha añadido el jefe de la UDEV en una rueda de prensa, en la que también ha desvelado que fue a partir de este momento cuando la Policía comenzó a tener "más sospechas" de que el ex electricista podría ser el autor del robo.

Una grabación le delata

Otra de las pruebas que, según el jefe de la UDEV, les hicieron dirigir sus sospechas hacia el acusado fue una grabación de la semana en la que fue denunciada la desaparición del Códice y en la que se podía apreciar la figura de Manuel saliendo de la Catedral, escondiendo algo bajo su chaqueta.

A pesar de todos estos indicios y de que el Códice ha sido hallado finalmente en una de las dependencias del electricista, en ningún momento tras su detención ha reconocido, según la Policía, ser el autor del hurto. "No me acuerdo. No lo sé", son las palabras que según Castro se ha limitado repetir el detenido, a quien ha descrito como alguien "muy rarillo" que apenas hablaba con nadie y con una vida "muy monótona". "Es una persona mayor. Yo entiendo que está perfectamente sano. Pero es de un carácter cerrado, oscuro", ha añadido.

Según ha explicado, a pesar de no trabajar ya como electricista de la Catedral, Manuel acudía todas las mañanas a las 7.00 horas al templo para rezar y asistir a misa, rutina que tras percatarse de que estaba siendo vigilado, continuó desempeñando pero esta vez de forma más discreta, tratando de esconderse.

El origen del dinero escrito en sus "diarios"

En los registros practicados en los diferentes domicilios, garajes y trasteros de Manuel ubicados en Santiago, O Milladoiro y Negreira (A Coruña) y en O Grove (Pontevedra), además de encontrarse en Códice Calixtino, se han localizado un total de diez facsímiles de esta obra, documentos que datarían de hace dos siglos, así como el que podría ser El Libro de las Horas, cuya desaparición de la Catedral de Santiago también había sido denunciada por el deán.

Asimismo, la Policía se ha incautado de 1,2 millones de euros, repartidos en bolsas encontradas en las diferentes ubicaciones registradas, 30.000 dólares y monedas y billetes de las antiguas pesetas. Aunque todavía se desconoce el origen del dinero, Castro ha informado de que la clave podría hallarse en varios cuadernos escritos por el propio Manuel a modo de "diario". "Pensamos que hacen alusión a la procedencia de toda esa cantidad de dinero", ha asegurado.

Preguntado por el conocimiento que tendrían el resto de detenidos —su mujer y su hijo— sobre las actividades que habría estado llevando a cabo el ex electricista, Castro ha reconocido que entiende que, al guardar el dinero y los objetos sustraídos en su domicilio, lo lógico es que fueran conscientes. "Yo entiendo que si yo tengo algo en mi casa, como esa cantidad de dinero, mi mujer o me echa de casa o algo tiene que saber. De cualquier forma eso lo tendrá que valorar el juez", ha señalado.

El ex electricista, su mujer, su hijo y la novia de su hijo, detenida ayer pero ya en libertad con cargos, no son, sin embargo, las únicas personas que han sido detenidas desde que se iniciaran las investigaciones justo hace un año cuando fue denunciada la desaparición de la obra.

Según ha explicado Castro, antes de comenzar a investigar a Manuel, la Policía llevó a cabo la detención y el registro de la propiedad de un hombre, después de que él mismo se entregara y asegurara en varias ocasiones que tenía el Códice en su poder. No obstante, tras registrar su domicilio y no hallar el libro, los agentes llegaron a la conclusión de que él no era el verdadero ladrón, sino que "estaba tan obsesionado con el Códice que pensaba que alguien se lo había escondido en casa".

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