Expertos en nutrición consideran que, con la crisis, los españoles están cambiando su cesta de la compra y es previsible que, "dentro de unos años", se vean los efectos que produce en la salud el hecho de "comer peor, no en cantidad, sino en calidad". Si se consume "lo más barato, que suelen ser alimentos con mayor contenido de grasa", los grupos sociales más vulnerables económicamente "estarán más expuestos" a riesgos como la obesidad, por ejemplo, debido a que, "a menor poder adquisitivo, más grasa se ingiere".

Así lo ha afirmado este jueves el pediatra Manuel Bueno, quien acompañado del doctor José Antonio Mateos, el catedrático de Medicina Marius Foz, y el presidente del Instituto Danone, también profesor de Medicina Interna Manuel Serrano Ríos participa esta semana en un encuentro sobre nutrición en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) bajo el título 'Alimentación, nutrición y estilo de vida. Impacto de la actividad física sobre la salud' que está patrocinado por el Instituto Danone.

Todos los expertos coincidieron en que la crisis dejará sentir sus efectos en la salud, aunque "los datos" se verán más adelante. Y todos resaltaron, también, en que los factores socioeconómicos y culturales están muy ligados a la obesidad. "Está demostrado científicamente que, a mayor nivel de educación en una familia, menor prevalencia de la obesidad y que las mujeres universitarias son las más protegidas contra esta enfermedad".

Los especialistas cuestionaron, al tiempo, el descubrimiento de un nuevo fármaco contra la obesidad aprobado recientemente por la Agencia del Medicamento de Estados Unidos, el primero al que se da el visto bueno en 13 años. "Hay que ser cautos en aceptar que existe una solución definitiva", advirtió Serrano Ríos, que no cree que exista más "fórmula mágica" para controlar el sobrepeso que llevar una "vida equilibrada, con actividad física".

El tratamiento farmacológico de la obesidad "hasta ahora ha sido decepcionante", explicó, "en parte porque la mayoría de las soluciones que se proponen ha ido a una sola diana, por ejemplo, a evitar el apetito excesivo". Pero los fármacos que solo inhiben "una rama del equilibrio" pueden crear "desequilibrios", señaló el catedrático, que dijo que no es "optimista" sobre un posible tratamiento de la obesidad eficaz "en un plazo breve". "No hay que despreciar el progreso que suponen los nuevos medicamentos, pero no vendrá una píldora salvadora", declaró Serrano Ríos.

"Se han gastado millones de dólares en la búsqueda de una píldora mágica" contra la obesidad, "sin éxito". A ojos de los profesores, la lucha contra ésta "es tan difícil y tan fácil como recuperar la dieta de los años 50", entendida la dieta como una manera de vivir, "como un estilo de vida con actividad física incluida".

Un estilo de vida que debe empezar en la edad escolar, ya que los especialistas estiman que la educación nutricional debería ser obligada en las aulas. "Existe un interés creciente, pero no basta con ese interés", avisaron antes de recalcar la importancia que tiene controlar mucho mejor lo que ocurre en los comedores escolares.

Finalmente, los expertos defendieron la bondad de los probióticos para la salud humana. "Está probado científicamente que son útiles en dosis concretas" aunque reconocieron que entre los consumidores existe "confusión y desconocimiento" al respecto. Sin embargo, en España "la publicidad está muy bien regulada y se chequea previamente" lo que se estampa en los envases, afirmó el secretario general del Instituto Danone, José Antonio Mateos.

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