El electricista, principal sospechoso de haber sustraído el Códice Calixtino de la Catedral de Santiago hace ahora un año, "abría aquí y allá", porque tenía "llaves". Además, también disponía de un "cuchitril", un cuartito situado en una de las torres del templo donde "almacenaba" sus cosas.

"Él estaba allí como en casa. Tenía allí un cuchitril en el cual almacenaba aquellas cosas y, visto desde este momento, me imagino que se habrá quedado algunas noches allí". Así se ha expresado un canónigo de la Catedral en declaraciones a Europa Press, antes de precisar, eso sí, que él no puede asegurar que trasnochase en la Catedral. "Si ha cogido todas esas cosas...", se ha planteado.

La relación entre el electricista y el deán tuvo un punto de inflexión y, tal y como reconocen fuentes de la Catedral, cuando se produjeron problemas de tipo laboral. "Yo puedo decir que él estaba como en su casa, hasta que tuvo alguna discusión con algún administrador. Tenía su cuartito, tenía llaves...", ha manifestado este mismo canónigo.

Con todo, personas conocedoras de la situación, han afirmado que tenían "problemas personales" y que "había visto discutir alguna vez" al deán y al electricista, quien "iba a la Catedral habitualmente", mismo después de haber sido despedido. Además, "se llevaba bien" con sus excompañeros y "era normal verlo por allí, entraba, saludaba e iba a dar paseos", incluso por zonas "cerradas".

El deán de la Catedral, José María Díaz, manifestó que "nadie" le podrá quitar lo ya "sufrido" y afirmó que él fue "la víctima de la pérdida", ya que tuvo "que cesar como archivero". No obstante, un compañero suyo del Cabildo ha expresado dudas acerca de que la sustracción del Códice se trate de una "venganza personal".

'Manolo', como se saludaba con los miembros de la comunidad catedralicia, paseaba por el edificio "con un maletín". "En el que nos imaginábamos que llevaba llaves, estoy pensando en inglesas, y destornilladores, y cosas de este tipo", ha dicho el canónigo. Era la persona que se encargaba del mantenimiento de la luz, porque "siempre había que cambiar esto, que si un enlace allá, cambiar parte de la instalación...".

"excesivo respeto"

Al electricista, este canónigo, lo describe como "una buena persona, hasta religiosa", por lo que se ha preguntado si el robo puede tener algo que ver con "algún problema de tipo psicológico" o "algo ahí que no funciona bien".

Con él, afirmó, quizás hubo "un excesivo respeto", porque "a lo mejor no tenía nada que hacer" y, sin embargo, no lo querían echar. Sin embargo, después se produjo "un cierto lío" y, hace unos tres años, la Catedral prescindió de él.

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