El curso de 'Coaching deportivo' llega este jueves a su parte práctica con una mesa redonda y dos conferencias que ponen de manifiesto la aplicación de la disciplina en la vida deportiva, del deportista, de los entrenadores y de la familia. El seminario permitirá a los 25 estudiantes realizar preguntas a los ponentes expertos que acuden durante esta jornada al Centro 'Olavide en Carmona'.

El ciclo formativo que comenzó con una parte teórica enfocada a la trayectoria de esta profesión, pretendía informar al alumno de esta disciplina para después aplicarla en dos sesiones prácticas, una orientada al deportista individual y otra enfocada en grupos y colectivos. "Aprender herramientas para aplicarlas en su día a día, habilidades comunicativas, conflictos y consecuencias" son algunos de los principios que David Javier García Ostos, coach deportivo, director del Instituto de Coaching y Liderazgo (ICL) y coordinador del curso, dice, se han aprendido.

La mesa redonda en la que los estudiantes pueden preguntar y participar persigue mostrar la experiencia de los profesionales, para enseñar de forma práctica las herramientas y su aplicación en la realidad, para mejorar el rendimiento del deportista y la importancia del apoyo de las instituciones en la puesta en marcha de esta actividad.

Moderada por Gema Sancho, coach y experta en psicología del deporte y con la colaboración de Hugo Serantes, seleccionador Nacional de Rugby Femenino; José Luis Soto, presidente del Écija de Balompié y David Javier García Ostos, coach deportivo, director del Instituto de Coaching y Liderazgo (ICL) y coordinador del seminario que organiza la UPO y que finaliza este viernes en el Centro 'Olavide en Carmona', tiene una estructura de debate y diálogo entre alumnos y profesionales.

"Es una relación de confianza" interviene José Luis Soto en cuanto a la relación coach-deportistas, ya que asegura, son la complicidad y los ejercicios grupales los que demuestran la verdadera "cohesión del grupo". Esta relación "familiar" en un equipo profesional requiere de "3 o 4 sesiones por temporada pero con una sola meta", puntualiza Soto que explica cómo en 'El Écija' las sesiones de coaching han sido muy beneficiosas teniendo "importantes resultados en la madurez de los jugadores".

La dependencia del jugador con el coach deportivo plantea dudas en el alumnado, a lo que Hugo Serantes considera "hay que dar a cada uno lo que necesita para que el conjunto funcione, por eso no se puede invadir, hay que ofrecer la ayuda y que el deportista sea el que la demande" con lo que explica se pretenden llevar a cabo acciones individuales que sean consecuentes con el objetivo grupal, eliminando dependencias personales, precisa García Ostos.

Las presiones familiares, amigos, preparación técnica, física y práctica, en ocasiones no se tienen en cuenta en los clubes, afirma Serantes: "nos preocupa de cuello para abajo, cuando realmente lo que importa es de cuello para arriba, que es lo que optimiza el resto". En este sentido, David Javier considera fundamental un entrenamiento mental, que le permita hacer frente a los conflictos de su día a día y los retos deportivos, "buscando el equilibrio entre el máximo rendimiento y la persona".

Las diferencias entre el coaching dirigido a un individuo o colectivo se centra en el objetivo explica Ostos, que argumenta "en una persona se busca un objetivo individual y en un equipo se trabajan objetivos comunes: buscar el buen clima, y conciliación entre los interés del individuo y del colectivo para que el equipo progrese y se sientan identificados todos", un proceso paralelo, al del entrenador técnico, en el que el protagonista es el deportista o equipo.

"coach y entrenador no son compatibles,

Pero si complementarios"

La inexistencia de regulación del Coaching deportivo, como profesión, crea diferentes confusiones en la sociedad respecto a sus funciones, definición o perfil, por lo que David Javier García Ostos, coach deportivo, director del Instituto de Coaching y Liderazgo (ICL) y coordinador del seminario, diferencia "coach y entrenador no son compatibles, pero si complementarios". Esta diferenciación, expone, se basa en que el papel del coach profesional es acompañar al deportista y fomentar el autoconocimiento, pero quien toma las decisiones, pone sus metas o establece el entrenamiento es el cliente o el entrenador.

En este sentido, la incompatibilidad se plantea por parte del deportista debido a cuestiones de "confianza" que no permiten el desarrollo de una comunicación desinteresada. "Hay cosas que el deportista nunca confesaría a su entrenador y más en deportes de equipo, donde si tu demuestras una debilidad o duda, el entrenador apostará por otro deportista", explica García Ostos en una entrevista con Europa Press.

La vinculación externa de este profesional con la institución, permite una relación sincera en la que se debe poner en práctica las herramientas de Coaching, como el "feedback, control del estrés, escucha activa o habilidades comunicativas". La falta de regulación y la posibilidad de formarse en coaching independientemente de los estudios previos, impide un mayor control de esta disciplina que imposibilite "el intrusismo". No obstante, David Javier considera que en un futuro "habrá mucha más regulación" debido a la importancia de la práctica, sobre todo, "en el ámbito del deporte base, desde niños", asegura.

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