Un grupo de encapuchados quemó ayer, a plena luz del día, un autobús en Barakaldo (Vizcaya) en una ataque de violencia callejera que también causó desperfectos a siete vehículos. La kale borroka, a pesar del proceso de paz, se ha intensificado estos días en Euskadi y Navarra.

Los primeros ataques del fin de semana se produjeron el viernes, con el incendio de unos cajeros automáticos en Getxo. Este incidente obligó a desalojar una vivienda. El sábado se lanzaron cócteles molotov contra un vagón de tren en Deusto (Bilbao), poco antes de que, en Vitoria, fuera incendiado un cajero automático. Ya de madrugada se produjo un tercer incidente de similares características en los juzgados de Tafalla (Navarra). Estos actos, en los que no se han registrado heridos, se suman a los producidos en semanas anteriores, cuando un autobús fue atacado en San Sebastián, entre otros.

El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, dijo ayer que «la esperanza sigue en pie en el proceso de paz» y rechazó la «impaciencia».

Por otra parte, miles de personas se manifestaron ayer en las tres capitales vascas, y en el País Vasco francés, a favor de los presos de ETA.