El juicio de agresión sexual a una menor previsto para este jueves en la Audiencia Provincial de Cantabria, se ha suspendido por encontrarse la víctima en "paradero desconocido", una situación que ha obligado al juez a aceptar la petición de suspensión de la vista del Ministerio Fiscal, ya que éste sustenta su acusación en el testimonio de la menor.

La vista, que se debía celebrar este jueves la Sección Tercera de la Audiencia, enjuiciaba a dos hombres, LA.C.V y LA.T.M., acusados de agredir sexualmente, el 27 de febrero de 2010, a la menor, con la que habían estado bebiendo en la playa de La Maruca de Santander.

Ante la incomparecencia de la víctima, la vista ha quedado pospuesta hasta que las Fuerzas de Seguridad del Estado localicen a la chica, que no se sabe si está escondida por el juicio o por otros motivos.

Y es que la madre, que tampoco ha comparecido en la vista, ha sido quien ha puesto en conocimiento de la sala que la menor está en "paradero desconocido", aunque, según ha indicado el juez, también ha señalado que ella "sabe donde está" pero que "no puede" decirlo.

Una vez las Fuerzas de Seguridad localicen a la menor, se adoptarán medidas para que no vuelva a desaparecer y la fuerza pública se encargará de que ésta comparezca en la próxima vista, para la que se fijará fecha una vez finalicen estas gestiones.

La Fiscalía, que solicita ocho años de cárcel para cada uno de los acusados, ha pedido la suspensión del juicio porque la menor es "la principal testigo", por lo que su declaración es "necesaria" para esclarecer los hechos que se enjuician.

Por su parte, la defensa ha dicho estar "sorprendida" porque considera que la menor y sus padres son "los principales interesados" en este juicio.

Además, la abogada ha hecho hincapié en que, durante la instrucción del caso, se convocó a la víctima a declarar en dos ocasiones y ha indicado que la primera vez no acudió y la segunda, fue acompañada de su padre, que pretendía dejarla declarando e irse a trabajar, por lo que tampoco se le tomó declaración —ya que al ser menor uno de sus padres o tutores legales debe estar presente—.

En este sentido, el juez ha manifestado que también se va a investigar y deducir testimonio sobre si los progenitores de la menor están cometiendo un "delito de obstrucción a la justicia", y así determinar si "procede juzgarles".

Hechos enjuiciados

Según se explica en el escrito de acusación de la Fiscalía, los hechos ocurrieron el 27 de febrero de 2010, cuando la menor se encontró a la salida de un pub de Santander a dos amigos del instituto, que se encontraban en compañía de otros conocidos de la niña en un grupo en el que estaban además los dos acusados.

Ya juntos, decidieron ir a dar una vuelta y seguir bebiendo, para lo que se subieron en el vehículo conducido por el acusado, mayor de edad y sin antecedentes penales. Pararon a comprar alcohol y se dirigieron a la playa de La Maruca, donde estuvieron, según el relato de la Fiscalía, "bailando y bebiendo".

Sin embargo, cuando comenzó a hacer frío, se metieron en el vehículo de LA.C.V, que en un momento dado dijo a todos, excepto a la menor, que se bajaran, quedándose a solas con la niña, que se encontraba "bastante mareada" por la bebida.

En el asiento trasero, y según el escrito de acusación de la Fiscalía, el imputado le quitó los pantalones y las medias contra la voluntad de la menor, que intentó en vano retirar a LA.C.V. con los brazos y le dijo "varias veces" que "no lo hiciera", y la penetró vaginalmente, a pesar de las "muestras inequívocas" de la oposición de la niña, que, por su estado y por la fuerza del acusado, no pudo impedirlo.

Tras este episodio, subió al coche otro de los chicos, también mayor de edad y con antecedentes que deben de entenderse cancelados, y la penetró vaginalmente "a pesar de los intentos" de la menor de retirarle.

Después de lo ocurrido, la joven quedó dormida y se despertó en la calle Castilla, donde pidió a los acusados que la llevaran a casa, a lo que estos se negaron pues aseguraron no tener gasolina por lo que la menor fue andando a casa.

A consecuencia de ello, la víctima de la supuestas agresiones sexuales tuvo unos moratones que sanaron sin que tuviera atención médica. Además, en el escrito de Fiscalía se señala que a la menor no le han quedado secuelas traumáticas.

A juicio de la Fiscalía, estos hechos son constitutivos de dos delitos de agresión sexual, uno de LA.C.V y otro de LA.T.M. Para cada uno de ellos, el fiscal pide ocho años de prisión, además de y una indemnización conjunta de 3.000 euros por los daños morales.

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