Las empresas familiares siguen realizando una valoración negativa de la situación económica, pero aprecian signos de recuperación en algunos aspectos frente a estudios anteriores.

Esta es una de las principales conclusiones que se pueden extraer del séptimo barómetro que elabora la Cátedra de Empresa Familiar y la Asociación Murciana de la Empresa Familiar (Amefmur) y que refleja cómo está afectando la situación económica al tejido empresarial.

Su valoración sobre la situación económica del primer semestre de 2012 sigue en caída, especialmente en el caso de la Región de Murcia. El Índice que Confianza Empresarial, que mide de forma regular el pulso de la actividad económica a través de los valores reales y las expectativas previstas se sitúa en -35,1 puntos.

La caída de la demanda se presenta para la mayoría (84%) como el principal factor limitador de la actividad, muy por delante de las cuestiones financieras (50%) y del aumento de la competencia (36%).

UN 17%

Aumentan sus ventas en exterior

No obstante, también se identifican señales positivas, especialmente en lo que se refiere a las exportaciones. Un 17 por ciento de las empresas han aumentado sus ventas en el último semestre en el exterior. También han mejorado respecto al semestre anterior el número de trabajadores y el precio de venta.

Respecto a la cifra de negocios se encuentran comportamientos extremos. Un 60,5 por ciento de las empresas la han visto reducida, sin embargo, un 12,4 por ciento de las empresas han aumentado sus ventas y el 27,1 por ciento restante no han sufrido variaciones.

En cuanto a las perspectivas futuras, los aspectos que más preocupan a los empresarios familiares son la debilidad de la demanda, el acceso a la financiación y la situación económica general.

Ante una situación que consideran difícil, los empresarios se plantean la necesidad de apostar por la innovación y el acceso a nuevos mercados, así como cambios internos dirigidos a mejorar la calidad y la productividad.

Por otro lado, el barómetro confirma que, para este colectivo, la reputación de la compañía es su principal preocupación seguido de las cuestiones relacionadas con el crecimiento y la supervivencia del negocio. En último lugar se sitúan los objetivos de aumento de patrimonio y de incorporación de directivos familiares.

"Estos datos revelan una decidida vocación de permanencia, una de las características fundamentales que definen a la empresas familiares", ha explicado Ángel Meroño, director de la Cátedra de Empresa Familiar.

Los resultados del barómetro, que se ha elaborado a través de 129 entrevistas personales con empresas representativas del tejido económico regional, los han presentado Juan Hernández Albarracín, director del Instituto de Fomento; José María Albarracín, presidente de la Asociación Murciana de Empresa Familiar; y María Isabel Sánchez-Mora, vicerrectora de Estudiantes y Empleo de la Universidad de Murcia.

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