La Sala de lo civil y penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) ha confirmado la sentencia de la Audiencia Provincial de Castellón, conforme al veredicto de un jurado popular, que condenó a dos hermanos a 18 años y 6 meses de prisión por la detención ilegal y asesinato de un hombre en 2009 cerca del apeadero de Peñíscola, al que golpearon y prendieron fuego con gasolina.

Así mismo, dicha sentencia condenó a una tercera persona en cuanto coautor penalmente responsable del delito de detención ilegal a la pena de prisión de cinco años, y fue absuelto del delito de asesinato por el que también fue acusado.

De esta forma, el TSJCV desestima los recursos de apelación interpuestos por los tres procesados contra la sentencia que les condena, así como los recursos supeditados de apelación que presentaron dos de los condenados contra los recursos de los otros dos recurrentes

En los recursos principales se alegan, entre otras cuestiones, indefensión por defectos en el veredicto y por la parcialidad de las instrucciones del jurado, vulneración de la legalidad respecto de la prueba pericial o que no existe la agravante de alevosía.

El TSJCV desestima todas las alegaciones de los recursos de apelación y, por lo tanto, los propios recursos, y decide confirmar lo resuelto en la sentencia.

Contratados por terceras personas

La sentencia emitida de conformidad con el veredicto del jurado dio como hechos probados que en la noche del 10 al 11 de julio de 2009 dos hermanos y una tercera persona, actuando de común acuerdo entre ellos y contratados a tal efecto por terceras personas, se trasladaron a las inmediaciones del domicilio de la víctima, en Benicarló (Castellón), donde esperaron hasta que ésta llegó.

A continuación, lo redujeron a golpes y lo introdujeron contra su voluntad en un vehículo con el que abandonaron el lugar. Los acusados procedieron a atar las manos de la vícrtima a la espalda con unas esposas.

Seguidamente, los hermanos, solos o en compañía de otras personas, le trasladaron hasta una zona de monte próxima al antiguo apeadero de Peñíscola, donde le golpearon y le arrojaron al suelo, para posteriormente rociarle con gasolina y prenderle fuego, lo que motivó su fallecimiento.

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