Morella
Vista de Morella, coronada por su robusto castillo. FLICKR/zubitarra

Recorremos de norte a sur las comarcas de Els Ports y El Maestrat o, lo que es lo mismo, el Maestrazgo castellonense, donde la huella del hombre logra abrirse paso en un entorno natural abrupto y apabullante.

Este itinerario por el Maestrazgo de Castellón discurre por pueblos tranquilos que gozan de una suculenta gastronomía local, en la que la Trufa Negra de Morella juega un papel fundamental. Además, a lo largo del trayecto no es raro encontrarse con liebres, ardillas, perdices, codornices, águilas reales, buitres leonados, jabalíes o cabras hispánicas, representantes de una naturaleza agreste.

En Morella, uno puede bañarse  en los tolls, espacios fluviales destinados al baño Arrancamos en Zorita del Maestrazgo, que limita con la provincia de Teruel. Aquí se encuentra el santuario de la Virgen de la Balma, enclavado en las entrañas de una cueva. La CV-14, que transcurre paralela al río Bergantes, nos conectará con Morella, la capital de la comarca de Els Ports. Si se pasa calor en este tramo, el visitante puede refrescarse en los tolls, espacios fluviales destinados al baño.

Los campos de cereal preceden la entrada a Morella, coronada por su robusto castillo y cercada por 1.500 m de muralla del siglo XIV, con seis puertas y 14 torres. Como el tráfico rodado en el centro está restringido, debemos estacionar el coche en un parking municipal situado fuera del recinto. Si entramos por el Portal de San Miguel, empezaremos la visita en el museo Tiempos de Dinosaurios, que alberga fósiles de reptiles del Cretácico. Por la calle Virgen del Pilar, dejando atrás el Ayuntamiento, llegamos a Blasco de Alagón, una preciosa vía con bajos porticados medievales. Bares de tapas, restaurantes, pastelerías y tiendas de artesanía reclaman también atención.

Un órgano con 4.000 tubos

A través de la calle Virgen de Vallivana alcanzaremos la basílica arciprestal de Santa María. En su fachada gótica son dignas de admirar las puertas de los Apóstoles y la de las Vírgenes. Dentro, deslumbran el altar mayor, la escalera de caracol del coro, las vidrieras y el órgano del siglo XVIII, construido por Francisco Turull, con más de 4.000 tubos. En el Museo Eclesiástico se custodian valiosas obras pictóricas y de orfebrería.

Hay muchas posibilidades de hacer excursiones por el término municipal. Tomar la senda que va hacia el Parque Natural de la Tinença de Benifassà o pasar el día en el bosque de Pereroles son dos estupendas opciones. En dirección sur, por la CV-12, nos esperan las abruptas montañas de Ares del Maestre. La calzada adquiere un 10% de desnivel durante los dos primeros kilómetros; un magnífico mirador corona la pendiente. El paseo por Ares nos dará ocasión de apreciar su pasado templario.

En Ares del Maestre se puede apreciar su pasado templarioEn la plaza Mayor se concentran el Ayuntamiento, la lonja, la cárcel y la Iglesia de la Asunción, con un campanario del siglo XIII. Por detrás de la iglesia se asciende al castillo, donde el Museo de la Cova explica la historia de la población. Desde la cima del peñasco se otean unos generosos bosques de carrascas. Entre las rutas senderistas que se pueden emprender desde aquí, es recomendable el Camino de los Molinos, que recorre vestigios de cinco obras preindustriales de ingeniería hidráulica.

También merece la pena conocer las pinturas rupestres de la cueva Remigia, en el barranco de Gasull. Un guía acompaña a los turistas por estos abrigos, decorados con escenas de caza de entre 7.000 y 5.500 años de antigüedad. El punto de acceso, denominado Montalbana, se encuentra en la CV-15, la misma carretera que más adelante enlaza con el desvío hacia Benassal.

En el centro urbano de esta población emerge el conjunto de La Mola, donde todavía se ve una parte de la vieja muralla y un portal con arco árabe. Los estrechos carrerons (calles de estructura irregular) y las casonas nobiliarias barrocas reviven el ambiente de otras épocas. Saliendo de Benassal por la CV-166 llegaremos al pueblo y balneario de Font d’En Segures. De la fuente del pueblo, de tres grifos dorados, cubiertos por una singular bóveda de piedra acabada en punta, emana un agua de gran valor mineromedicinal. Cualquier persona puede ir a probarla.

Y al fondo, el Mediterráneo

Muy cerca está el paraje natural El Rivet, en el que es común avistar aves rapaces sobrevolando el entorno, ocupado por encinas, hiedras y robles valencianos, terrenos de cultivo, manantiales y barrancos.

En unos cuantos minutos arribaremos a Culla, la última parada de nuestro viaje. En el casco urbano, situado a 1.121 metros de altitud, despuntan la iglesia del Salvador, (consagrada en 1712), el antiguo Hospital –hoy sala de exposiciones– y la prisión, que sirvió como cárcel en las guerras carlistas y como granero del comendador. En días claros, desde el mirador del Terrat es incluso posible divisar el Mediterráneo.

Rincón de la Trufa Negra

La trufa negra o de Périgord (tuber melasnoporum) es un hongo subterráneo que se desarrolla en simbiosis con las raíces de ciertos árboles, como la encina, el roble y el avellano. Habita de forma natural en los bosques, aunque cada vez hay más truferas de cultivo, lo que se denomina selvicultura trufera.

En el paraje natural El Rivet es común avistar aves rapaces sobrevolandoLa recolecta de la Trufa Negra de Morella, realizada con la ayuda de perros adiestrados, va de mediados de noviembre a mediados de marzo. La capa exterior de este tubérculo es rugosa. Su aroma y sabor realzan la textura de los platos. Históricamente, ya fue muy valorada en las épocas griega y romana, además de por su excelente valor culinario, por las propiedades afrodisíacas que se le atribuían.  

Su valor energético es muy bajo. Su composición es principalmente agua y una pequeña proporción de hidratos de carbono y proteínas. Apenas presenta grasa, aunque su contenido en fibra y potasio es elevado. Consumida en cantidades muy pequeñas, el valor de la trufa es más gastronómico que nutricional.

Las Jornadas Gastronómicas de la Trufa Negra de Morella tienen lugar desde enero a marzo. Para la ocasión, los restaurantes de la ciudad preparan menús dedicados al tubérculo autóctono. La Muestra de la Trufa Negra de Els Ports-Maestrat, a mediados de febrero, es itinerante. En 2012 se celebra en Albocàsser, con degustaciones, concursos, etc.

Lo que tienes que saber...

  • Vista obligada
    El castillo de Morella, construido sobre un recinto defensivo de roca, ocupa el punto más alto de la ciudad. Es una fortificación con restos de todas las civilizaciones que han pasado por allí. En la subida hasta la plaza de armas, situada a 1.072 metros de altitud, se divisa gran parte de la comarca de Els Ports. También alberga el palacio del Gobernador, el Aljibe y la torre de la Pardala.
  • Sorpresa
    Culla cuenta con una enorme carrasca centenaria declarada Árbol Monumental de la Comunidad Valenciana. Se encuentra en la Masía Bassa, a 4 kilómetros del centro urbano dirección a Torre d’en Besora. La grandiosa carrasca tiene un diámetro de copa de 35 metros, 20 metros de altura, siete metros de contorno del tronco y un peso estimado de 75 toneladas.
  • Qué comprar
    En Morella son típicas las mantas y las alforjas artesanas, en las que predominan los colores rojo, negro y verde, y las prendas de punto hechas a mano. Por la zona se elaboran alpargatas y objetos con  madera de olivo. En Benassal se venden artículos de mimbre.
  • Productos de la zona
    De Morella son famosos los embutidos, los quesos de oveja y cabra, la cecina, la ternera negra ibérica del Maestrazgo y las setas. En pastelería, los protagonistas son los flaons, las empanadillas de requesón. la miel y la almendra picada. El postre tradicional es la cuajada.
  • Mejor momento para hacer la ruta
    Los mejores meses para conocer la zona son los de invierno, ya que coinciden con la época de recolección de la trufa negra y es cuando se puede degustar fre