Bolsa de Madrid
Panorámica de la Bolsa de Madrid. ARCHIVO

La Bolsa española ha cerrado un semestre dramático en el que ha perdido un 17% de su capitalización afectada por la crisis de la deuda soberana, la desconfianza hacia España y las dificultades que ha encontrado el Gobierno para conseguir el respaldo europeo para sanear la banca.

Ya al cierre del primer trimestre, el parqué español se desmarcaba del resto de mercados y se convertía en la única entre las principales plazas europeas con pérdidas desde el inicio del año. El órdago lanzado por el Gobierno para situar el déficit español en 2012 en el 5,8% le costaba muy caro a España, después de que la Comisión Europea le impusiera reducirlo un poco más, hasta el 5,3%.

En abril la economía española entraba oficialmente en recesión El cierre en falso del enésimo paquete de ayuda a Grecia no disipaba sino que acrecentaba la impresión de que España sería el siguiente en caer y en solicitar ayuda, al tiempo que el contexto internacional —el recorte de las previsiones de crecimiento en China, decepcionante datos macroeconómicos procedentes de Estados Unidos— tampoco ayudaba.

En abril la economía española entraba oficialmente en recesión y la deuda soberana española sufría durísimos ataques, lo que obligaba a pagar más por las emisiones de deuda y hacía evidente que, aunque España se financiaba sin problemas, los costes no dejaban de subir.

Las agencias de medición de riesgos no dejaban pasar la ocasión de cebarse con España en todos sus frentes y rebajaban la deuda soberana y las entidades financieras, hasta dejar a algunas de ellas al borde del bono basura o incluso dentro de esa categoría.

La banca española se convertía en protagonista absoluto de las dudas que suscitaban las necesidades de capital del sector, que las consultoras Roland Berger y Oliver Wyman situaban tras varias semanas de especulaciones en un máximo de 62.000 millones en el peor de los casos.

Sin embargo, en mayo, un nuevo factor, Bankia, perjudicaba aún más la imagen de España en el exterior, al tiempo que las fallidas elecciones en Grecia, que tuvieron que repetirse en junio, ponían en cuestión el futuro del país heleno dentro del euro y la propia viabilidad de la moneda.

Nada hacía prever la tremenda sacudida que ocasionaría la dimisión del presidente de Bankia, Rodrigo Rato, la nacionalización del banco, y, sobre todo, el apabullante importe necesario para sanear la entidad. El escándalo era de tal magnitud que contribuyó a la salida un mes antes de lo previsto del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

Nada hacía prever la tremenda sacudida que ocasionaría la dimisión del presidente de Bankia, Rodrigo RatoA principios de junio, los socios de España en la zona del euro le ofrecieron una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros para sanear el sector bancario, lo que algún analista tildó de regalo envenenado porque el anuncio planteaba más dudas de las que resolvía y le costaba al Ibex situarse en mínimos del año.

De forma paralela al mercado de renta variable, el secundario de deuda sufría un acoso implacable y la prima de riesgo de España, que es el sobrecoste que hay que pagar a los inversores por la compra de deuda española frente a la alemana, alcanzaba máximos históricos desde la época del euro por encima de 550 puntos básicos.

El bono español a diez años, cuyo diferencial con el alemán mide el riesgo país, pasaba por primera vez desde la creación del euro del 7 %, un repunte que sólo los acuerdos alcanzados "in extremis" por los líderes europeos en la cumbre de este jueves en Bruselas conseguían frenar.

El próximo semestre se concretarán los términos de este compromiso, que ha supuesto un respaldo a las tesis defendidas por el Gobierno español y la claudicación, al menos en teoría, de Alemania. Los acuerdos alcanzados en Bruselas permiten la futura recapitalización directa de la banca usando el fondo de rescate sin pasar por el Estado, lo que elimina la carga para las cuentas públicas.

Además, en los próximos meses se conocerán las necesidades exactas de capital de la banca española, que en estos seis meses se ha mostrado como el sector que más ha sufrido en Bolsa, con descensos acumulados que oscilan entre el 0,93% del Santander y el 74,30% de Bankia.