En su hoja de ruta: el Sáhara, Marruecos y Cuba, adonde ha enviado 120 viejos autobuses de la EMT en los últimos 15 años.

¿Le critican por ayudar a un Gobierno como el de Cuba?

Me dan igual el Gobierno y Fidel: yo ayudo al pueblo. Los autobuses son para que los trabajadores no tengan que ir andando a las fábricas. Y lo mismo con Marruecos: el 7 de octubre vamos 35 personas a repartir 5.500 prendas en las montañas del Atlas y dinero para un hogar de ciegos. Hemos comprado sillas porque trabajan en el suelo.

¿Su mujer entiende que usted destine sus vacaciones a ayudar a los demás?

Mi familia está muy involucrada, mis dos hijos y mi mujer, aunque a veces se cabree. En la feria de Churriana trabajan todos voluntarios en la caseta que tiene las asociación para recaudar fondos.

¿Es difícil hallar voluntarios?

No creas, últimamente empresas importantes de Málaga colaboran vendiéndonos ropa a precio simbólico. Y hay mucha gente solidaria, sobre todo jóvenes. Los compañeros de la EMT también. Un centenar ha colaborado en su día libre llevando los autobuses hasta Puerto Real para que después se embarquen hacia Cuba.

Pero la gente prefiere no comprometerse con nada.

No quiero tener más socios si sólo se dedican a pagar la cuota y ya está. Para mí eso no es ser solidario.

Dicen que prepara los mejores mojitos de Churriana...

Y daiquiris. Me enseñó un chef de La Habana.

BIO

Es malagueño y tiene 48 años. Su trabajo y la asociación apenas le dejan tiempo para ver fútbol por televisión.