Una invidente que perdió el brazo en el metro sigue sin recibir indemnización dos años después

  • Más de dos años después de que un convoy dejara manca a Danays, esta invidente cubana sigue sin recibir la indemnización.
  • "Aún no soy capaz de entrar sola en un vagón".
Danays, en el andén del metro donde perdió un brazo.
Danays, en el andén del metro donde perdió un brazo.
JORGE PARÍS
Danays, en el andén del metro donde perdió un brazo.

Cada vez que coge el metro en la estación de Nueva Numancia (Vallecas), Danays Bautista rememora aquel fatídico 17 de mayo de 2010 en el que un convoy le arrebató el brazo izquierdo.

"No ha sido fácil, es un aprendizaje constante y todavía tengo dolor, tanto físico como psicológico", relata esta invidente cubana a la que el accidente no solo le seccionó el miembro.

Guitarrista de profesión, no ha vuelto a coger este instrumento: "No puedo tocar la guitarra, es la peor parte de lo que me pasó. Estoy intentando avanzar con el piano para volver a componer y a hacer arreglos". Pero hasta que lo logre, solo dispone de la voz para ganarse la vida.

"Todo está mal y la música no es ajena a la crisis, pero van saliendo conciertos". Cuando se le pregunta sobre su estilo musical, dice sonriendo que los suyo es el "jazz y la música cubana, pero no solo la salsa". Con una sonrisa admite también sus miedos: "Aún no soy capaz de entrar sola en un vagón, es superior a mí". Y es que su accidente ocurrió justo cuando iba a subir a uno, pero se cayó por el hueco.

"Antes era prudente, pero me he vuelto miedica —explica mientras se pega completamente a la pared del andén—. Siempre lo hacía, pero ahora más. También es verdad que tengo días mejores y peores".

A pesar de todas sus limitaciones, Danays repite una máxima de forma constante: "Hay que dar la batalla, no puedes quedarte inactiva pensando que esto es el final", dice con un optimismo infinito.

Derecho a 30.000 euros

A continuar con su vida le ayudaría mucho una indemnización que aún no ha cobrado y que ha reclamado judicialmente. Metro de Madrid explicó a este diario que ha rechazado los "30.000 euros que le correspondían por el seguro del viajero por insuficiente".

Ella aclara que "no es por el dinero", pero su situación ha cambiado incluso las cosas más simples como la ropa que puede o no usar. "En invierno el abrigo de antes no me lo puedo poner, porque me pesa y me duele. Tengo que buscar cosas que me valgan sin mirar los precios", cuenta.

Sobre sus sueños más inmediatos aclara que no es "de hacer planes". A pesar de ello a veces piensa en volver a tener brazo: "Llegué a escribir a un cirujano de Valencia muy bueno que hace grandes trasplantes, pero me dijeron que no es posible". Su médico coincide y le ha dicho que por ahora no es viable, ya que su brazo "no está amputado, sino desarticulado y tampoco hay musculación suficiente que genere impulsos eléctricos para poder impulsar una prótesis biónica".

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