La Gavidia, cerrada hace 3 años, ‘hogar’ de indigentes
Entrada principal de la antigua comisaría de la Gavidia, llena de basura (Kako Rangel).
Desde la calle se ve ropa tendida. De noche, encienden luces y se escucha un televisor a todo volumen. «Dan ganas de traerse los muebles de casa e instalarse ahí con ellos», dice una vecina. Entre indigentes y drogadictos,  en el barrio calculan que son unas 30 personas las que duermen en la antigua sede de la Comisaría de la Policía Nacional en la Gavidia. Si antes acampaban en los jardines, ahora lo hacen en una de las plantas del inmueble.

El edificio lo clausuraron en junio de 2003 por riesgo de derrumbe. Tres años y tres meses después, nadie le ha metido mano.

Mientras Ayuntamiento e Interior ultiman un traspaso aún sin fecha, el solar se ha convertido en un foco de delincuencia, suciedad e infección; en un basurero de lo más insólito (maletas, bicis, bolsas), en pleno casco antiguo, que desprende malos olores y atrae a las ratas, denuncian los sevillanos que viven a pocos metros.

Fuerte hedor

«El otro día olía tan mal que llamé al 010 para que mandaran a alguien. Tras hacer unas gestiones, me dijeron que tenía que llamar al edificio de Hacienda en Tomás  de Ybarra. Cuando se venga todo el olor para afuera nos vamos a enterar», comenta una vecina del barrio.

El tiempo pasa y la situación empeora. Los vecinos denuncian que el edificio amanece cada día con más ventanas rotas por donde se cuelan las palomas y más vallas tiradas a su alrededor.

Aún es propiedad de Interior

El titular del edificio es el Ministerio de Interior. Por tanto, es a la Policía Nacional a quien compete el control y vigilancia del edificio de La Gavidia, según afirman fuentes municipales. Pero, ¿por qué no se ha producido aún el traspaso del Gobierno al Ayuntamiento? Por problemas en la cesión de una de las cuatro parcelas municipales que el Consistorio debe dar al Estado a cambio del edificio. Los trámites tardarán un mes. El Ayuntamiento tiene constancia de las quejas vecinales y asegura que ya las ha remitido al Cuerpo.

Fernando Ferrer. 30 años. «Lo que ocurre es impresentable, de vergüenza. Deberían arreglarlo y volver a abrir una comisaría. Los que vivimos aquí estamos vendidos. Como vecino del barrio me preocupa que no estén pendientes del edificio».

Nacho Andrés. 35 años. «Es un vergüenza. En Semana Santa ponen vallas y, después, ya nadie se preocupa. Si el edificio es uno de los pocos que quedan de la arquitectura regionalista, que lo conserven y que no dejen que se lo coman por dentro y fuera».

Juan Antonio Amaro. 29 años. «El edificio está abandonado. Es una estafa a todos los ciudadanos. Seguro que en un futuro hacen pisos para altos cargos. Deberían haber actuado antes y haberlo vigilado. Es un foco de suciedad y delincuencia».