Es por sus penosas condiciones de trabajo, dicen, tras algunas caídas por no contar con el material adecuado. Están en el monte Benacantil y ni siquiera les dejan hacer sus necesidades en dependencias públicas cercanas, en la Casa del Ingeniero. El encargado allí les dijo que «las mujeres siempre se han limpiado el culo con piedras, toda la vida», según ella, que le llamó «sinvergüenza» por este comentario y otros similares.