Una pareja de empresarios ha puesto en marcha en la localidad vallisoletana de La Cistérniga (Valladolid) un tanatorio para mascotas que permite a sus dueños dar "el último adiós" a su animal de compañía, con el que empatizan a lo largo de su vida.

Así, el Tanatorio de Mascotas San Antón pretende ofrecer un servicio individual y personalizado a las personas a las que se les muere uno de estos animales, que en ocasiones supone como la pérdida de un familiar, según ha explicado Antonio Alonso, quien junto a su mujer ha puesto en marcha esta empresa que se suma a su residencia canina Cister'can, también en el mismo municipio.

Alonso, quien reconoce que ahora todo son gastos como supone empezar con un negocio sobre todo en época de crisis, ha explicado que son bastantes los clientes que ya acuden para incinerar a su mascota, a algunos de los cuales derivaban a Madrid cuando buscaban un servicio de este tipo.

Así, ha incidido en el servicio personalizado e individual que se intenta prestar con el "máximo respeto", ya que son conscientes y empatizan con la tenencia responsable de una mascota y es "un miembro de casa" al que hay que tratar con el máximo respeto. "Es un tanatorio, exactamente igual que el de los humanos", ha aclarado.

El trabajo consiste en preparar a la mascota, es decir, se lava si llega de alguna operación por ejemplo, y en definitiva se pone "presentable" al animal para que se le de su último adiós. También se muestra a los clientes el inicinerador, para que comprueben que está todo limpio, sin resto de ninguna mascota para que sean conscientes de que las únicas cenizas que van a salir de ahí son las de la suya.

Tras la incineración, las cenizas se introducen en una vasija de cerámica, todo embalado y en una caja por si hay que hacer transporte o el envío a un domicilio fuera de Valladolid o a algún pueblo y garantizar que no hay rotura.

Antonio Alonso ha explicado que el tanatorio, que cree que es el único de sus características en la provincia, tiene "bastante aceptación" y ya se han incinerado mascotas como perros, gatos, conejos o urones.

La idea también surge como complemento a su residencia canina, ya que no es un negocio "redondo", sino es un servicio más que incluso les han demandado y, en ocasiones, han derivado a clientes —cuentan con fichas de más de 3.000— a Madrid y al final han decidido hacerlo ellos mismos.

"Una aventura en los tiempos que corren", ha aclarado Alonso, quien también añade que la instalación es cara, por lo que se trata un poco de "diversificar el riesgo" con un negocio que han tardado más de dos años en arrancar por motivos de permisos y trámites en una "aventura de dos autónomos", como él mismo define.

Servicio "completo"

En cuanto al precio, depende del tamaño y peso del animal, ya que puede oscilar entre los 210 euros (con IVA incluido) para un perro de pequeño tamaño hasta los 290 de un Dogo o Mastín que lleguen a los 70 kilos de peso.

El servicio, que considera "bastante completo" incluye todo lo que conlleva como una vasija cerámica de alta calidad hecha a mano por alfareros y decoradores, la recogida de la mascota en la clínica, certificado de incineración, etcétera. Alonso considera que "van ajustados de precio", pero también es consciente de que ahora no todo el mundo dispone de ese dinero.

En las instalaciones del Tanatorio cuentan con una sala de espera para la gente que quiera "estar tranquila" porque llega de fuera o no quiere salir, ya que hay personas que sufren la pérdida de su mascota "como la de un familiar.

Antonio Alonso explica que hay veces que son "auténticas tragedias" de gente "muy afectada", lo que también implica tener sensibilidad y ha destacado que haya gente que incluso pida disculpas por su berrinche o porque llora, cuando ellos lo entienden "perfectamente" porque a veces es la única compañía que tienen algunas personas.

"Somos una familia de profesionales al servicio de la mascota y de nuestro cliente, entendemos que son momentos fastidiados para algunas personas, muy dolorosos", señala Alonso, quien añade que que tratan, en la medida de lo posible, mitigar ese dolor.

Alonso lleva 18 años con su residencia canina en marcha y más de 22 en el sector, tanto como formador, ya que es adiestrador e instructor oficial de la Real Sociedad Canina Española, como competidor y deportista a nivel nacional e internacional en competiciones relacionadas con estos animales.

Su principal actividad es la residencia canina Cister'can, donde tienen a su cargo perros permanente o temporalmente —cuentan con más de un centenar de plazas—, aunque ahora con la crisis se nota que "todo baja". También se dedican al adiestramiento de perros.

Precisamente como profesional, este instructor y adiestrador de perros ha lamentado el "engaño muy grande" que se produce en el sector, con la formación, ya que se imparten cursos en academias como adiestradores pero no se dan garantías de calidad porque no hay un reconocimiento con una licencia, algo que sólo hay en algunas comunidades, pero no es el caso de Castilla y León.

En este sentido, cree que se comete el error a veces de confiar en una persona que lleva poco tiempo y no tiene apenas formación que en una que lleva 22 años, y ha advertido de que hay mucha gente que adiestra pero no debería. "Se están cargando el sector", ha criticado, al tiempo que ha añadido que ha veces le llega gente "rebotada" de este tipo de adiestradores.

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