La empresa segoviana Ecomanjar apuesta estos meses de verano por exportar los ajos ecológicos que cultivan en sus tierras de Lastras de Cuéllar, donde María Jesús Vinent Florit y Francisco Javier Herrero de Frutos dieron forma en el año 2000 a una idea de negocio que desde su puesta en marcha no ha hecho más que expandirse con apuestas centradas en "los productos sanos".

El método de cultivo de Ecomanjar ofrece "alimentos de calidad sin ningún tipo de residuo químico" para introducir en el mercado un trigo, girasol, puerros, garbanzos, patatas y los mencionados ajos, que se reinventan con un "hándicap" apenas destacable: la producción total (seis toneladas), es algo menor que la que se obtiene en el mercado convencional.

Y aunque la patata sigue siendo el producto estrella de la empresa, son los bulbos que se plantan a finales de otoño o principios de invierno y se recolectan en los meses de verano los protagonistas de un último éxito que radica en su exportación a países europeos, "especialmente a Alemania".

En este sentido, Herrero admite que la planta "aún está verde", que "la paciencia es clave y el proceso largo".

Tópicos en el cultivo ecológico de ajos

Al igual que ocurre con los tubérculos, en Ecomanjar recurren a temporeros para la recolección de los bulbos, pues al no usar herbicidas la limpieza de las hortalizas requiere un mayor esfuerzo, "un reto que entrañan todas las iniciativas agrícolas de tipo ecológico".

"En definitiva, se trata de una aventura empresarial en la que siempre debes ser consciente de que vender un camión de ajos de las características de las que hablamos no va a ser tarea fácil por la falta de demanda", reconoce Herrero.

Y es que el tópico de que "lo ecológico es caro" está muy extendido aunque en el caso del cultivo en cuestión, el año pasado el precio convencional fuese superior al que Ecomanjar propone.

El productor achaca esta fama al hecho de que muchas personas recurran a "centros comerciales de renombre" para comprar productos con un coste que se sitúa "bastante por encima del que se puede encontrar en otros comercios recomendados por las Asociaciones de Consumidores".

Aún así, Herrero de Frutos explica que el ajo "se mantiene", que no está sujeto a los vaivenes económicos propios de la época de crisis debido a la estabilidad de precios que entraña la "falta de oferta o escasez de agricultores dispuestos a producir sin recurrir a componentes químicos que aceleren el proceso".

De esta forma, la pequeña empresa busca "la calidad por encima de la cantidad" para que los 6.000 kilos de ajos que se obtienen por hectárea en Lastras de Cuéllar se vean compensados por el "excelente sabor" del vegetal.

"Además, no se puede olvidar que el ajo de Castilla y León tiene muy buena fama en Europa gracias al clima de la provincia, frío en invierno y seco en verano", ha explicado el agricultor segoviano, antes de matizar que esto se traduce en un menor número de enemigos para la planta, que "se libra del ataque de los distintos tipos de hongos".

Esas favorables condiciones atmosféricas posibilitan una cosecha "agradecida al paladar", que se complementa, exclusivamente, "con ilusión y el riego apropiado".

Fidelización espontánea de clientes

Ecomanjar se creó para poder almacenar, envasar y vender productos ecológicos con su propia marca, al objeto de desterrar la opción de la venta a granel. Gracias a esta idea hoy sus fundadores pueden atender de forma más personalizada y sin intermediarios los pedidos que realizan los diferentes distribuidores, tiendas, restaurantes, asociaciones de consumidores, industria del frito, particulares, comedores escolares y particulares.

En el caso de estos últimos, la fidelización de los clientes más próximos se ha convertido en "una acción espontánea que no requiere de promoción".

"Al principio los vecinos de la zona compraban porque les llamaba la atención la novedad o por compromiso, pero con el tiempo notaron una diferencia positiva en el sabor y repitieron", ha asegurado el impulsor de Ecomanjar sobre la venta de legumbres como lentejas o garbanzos.

Ahora, en la mente de Javier Herrero y María Jesús Vinent se perfila un nuevo proyecto enfocado al "universo de las conservas" para comercializar nuevos productos entre los que destacarían patatas peladas envasadas en pequeños botes a modo de guarnición. "No obstante, ya se sabe que en tiempos de tribulación es mejor no hacer mudanza", sostiene prudente y filosófico el productor ante las nuevas perspectivas de futuro.

Y, precisamente sobre ese futuro, los agricultores y empresarios lastreños manifiestan un último deseo: Que la gente se anime a consumir alimentos ecológicos hasta comprender que "para comer sano solo hay que proponérselo".

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