Carretera secundaria
Imagen de una carretera secundaria. Jaume Sellart  / EFE

El 73% de los conductores españoles se muestran favorables a un posible aumento del límite de velocidad máximo en autopistas y autovías hasta los 130 km/h, aún cuando esta cuantía pudiese modificarse en función de la climatología.

Entre las razones a esta bajada de la velocidad, un 4% dicen que el Gobierno solo quiere "tocar las narices" Por su parte, el 27% restante se opone la medida por considerar que afectaría a la seguridad vial, según se desprende de una encuesta online realizada por la plataforma de vehículos en la red AutoScout24.

El estudio de la compañía, realizado a través de su portal y de las redes sociales, tiene también en cuenta la próxima reducción del límite de velocidad en carreteras convencionales a 90 kilómetros por hora, medida anunciada esta semana, algo que según la mayor parte de los encuestados (64%) tendría como objetivo "aumentar la recaudación ahora que estamos en crisis".

Una cortina de humo contra la crisis

Por su parte, un 14% considera que esta medida se realizaría con la única intención de compensar la ya mencionada subida del límite en autovías, y tan sólo el 10% coincide con la justificación de la Dirección General de Tráfico, según la cual este cambio reduciría la siniestralidad.

El 12% restante de los votos se reparten entre un variado número de posibles razones a esta bajada de la velocidad, que van desde la simple intención de "tocar las narices" (4%), a la creación de una cortina de humo para que no se hable de la crisis (2%) o la intención de reducir el gasto de combustible (1%), entre otras explicaciones.

El futuro 'céntimo verde'

Otra medida que se está barajando estos días es la posible aprobación de un 'céntimo verde', impuesto que gravaría en unos cinco céntimos adicionales el precio del diésel y la gasolina a fin de aumentar la recaudación y compensar el déficit de tarifa energético.

La mitad de los conductores aseguran que pese a ser "una faena", entienden la subida por la crisis Ante esta posibilidad, la mitad de los conductores cuestionados (50%) aseguró que pese a ser "una faena" comprenderían la subida dado el actual contexto de crisis.

Por contra, un 45% de los españoles se muestra radicalmente opuestos a la medida, ya que creen que se está demonizando al automóvil para convertirlo en "el malo de la película".

Finalmente, el 5% restante apoyaría la propuesta atendiendo únicamente a su impacto sobre el medio ambiente, ya que consideran que de este modo se reducirían las emisiones y se compensaría parte del daño causado por los automóviles.