Raphael y Chimo Bayo
Raphael (izda) y Chimo Bayo. Archivo

Victoria Beckham resolvió el tema de los olores: "España huele a ajo", dictaminó tras mudarse a Madrid en 2003. Ahora, un periodista del diario británico The Guardian, Andrew Khan, revela en un artículo a qué suena el pop español.

Tras realizar una interesante aproximación a los sonidos de Holanda, Polonia y Francia, Khan realiza una radiografía de los ritmos populares que se han hecho en la piel de toro desde mediados de los años 60 hasta nuestros días.

"El pop español es mucho más que unos casanovas entrados en años cantando La Macarena", asegura el artículo, que también subraya el impacto que la política ha tenido en la historia musical del país y como la dictadura franquista produjo composiciones "conformistas y seguras" mientras la transición trajo un coctel excitante de tendencias.

Asimismo señala la ausencia de nombres españoles en los ranking internacionales, donde apenas asoma algún artista como Enrique Iglesias frente al gran número de latinoamericanos.

Khan resume el pop español mediante una lista de diez canciones que comienza con el Amo (1966) de Raphael —presentado como el iniciador de una escena de baladistas a la que se adscribió Julio Iglesias y después Alejandro Sanz— y termina con la Mala Rodríguez y el tema de 2007 Nanai, donde la gaditana mezcla rap con espíritu andaluz.

Pero entre uno y otro, hay otros temas. Estos son los seleccionados para componer, de forma cronológica, una guía de la evolución musical española.

<p>Marisol</p>Corazón contento (1968) de Marisol. De la exniña prodigio se destaca su gusto por el estilo ye-ye importado de Francia. Del tema Corazón contento, su "desbordante alegría", capaz de "competir con los vecinos del otro lado de los Pirineos". Además se recuerda su simpatía hacia el Partido Comunista Español al que, supuestamente, cedió parte de sus bienes.

Por qué te vas (1974), de Jeanette. El articulista lamenta que mientras algunas cantantes inglesas como Sylvia perdían el tiempo traduciendo al inglés el tema Y viva España, la canción Por qué te vas,"una obra maestra de melodía sencilla y letra fatalista" que interpretaba otra artista nacida en Londres, Jeanette, pasó totalmente desapercibida en las islas.

<p>Pegamoides</p>Horror en el hipermercado (1979) de Alaska y Los Pegamoides. La importancia que se confiere a este grupo está relacionada con su pertenencia a la 'movida madrileña', una escena que es calificada de "fantástica" por su energía y por marcar el inicio de la modernidad en el país tras el fin de la dictadura de Franco. El autor pone por las nubes a Alaska, y describe a Fangoria, su último proyecto, como "maravilloso".

Me colé en una fiesta (1982) de Mecano. De la banda compuesta por los hermanos Cano y Ana Torroja se reconoce su contribución para introducir en España el tecno pop, un género que ellos mezclaban con "influencias de estilo new romantic". Khan incluso les atribuye el haber inspirado a la banda Pulp y asegura que el Common People de los británicos tiene más de una similitud con Los Amantes.

<p>la unión</p>Lobo hombre en París (1984), de La Unión. El hit del grupo La Unión aparece en el texto como "una de las canciones más memorables de la era" gracias, entre otras cosas, "a una gracia arrebatadora que habría hecho que Echo and the Bunnymen se hubieran sentido orgullosos". También se cita a las formaciones Radio Futura y Danza Invisible como otras grandes referencias del momento.

Salamandra (1986) de Miguel Bosé. En vez de destacar uno de los grandes éxitos del hijo de Dominguín, el diario cita este Salamandra donde el cantante abandona el "pop salsero, suave y esponjoso" de Don Diablo y se adentra en un universo de arreglos más electrónicos y oscuros con aires a lo Bryan Ferry.

<p>Chimo Bayo</p>Así me gusta a mí (1991) de Chimo Bayo. Denostado por muchos y reivindicado por otros tantos, Chimo Bayo también tiene su puesto en este ranking de honor. El periodista no oculta su sorpresa ante el hecho de que un país que cuenta con una isla como Ibiza y con veranos turísticos y bailones, carezca de una escena sólida de productores y magos capaces de agitar las pistas de baile.

Superguay (2004) de La Casa Azul. La formación mitad humana, mitad virtual del barcelonés Guille Milkyway, recibe algunos elogios en el artículo (entrañable, encantadora). Además, aparece como cabeza visible de la escena desenfadada y naif que se desarrolló a finales de los 90 en diferentes provincias españolas.

El listado concluye en 2007 con la Mala Rodríguez, a quien otorgan el trono del rap femenino en España.