Cumbre Río+20
Un pez gigante hecho con botellas de plástico en la playa de Botafogo, en Río de Janeiro (Brasil), sede de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20. Antonio Lacerda / EFE

La Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20 arrancó este martes con nulas posibilidades de convertirse en el encuentro internacional que cambie el rumbo del planeta.

La Cumbre, que reúne hasta el viernes en la ciudad carioca a un centenar de jefes de Estado y de Gobierno y alrededor de 50.000 personas, colisiona con el crítico momento que atraviesa Occidente, más centrado en fórmulas que resuelvan sus problemas económicos que en buscar opciones globales de desarrollo sostenible.

Río+20 se ha transformado en un fracaso épicoEl documento final —firmado a contrarreloj el lunes por los 193 países participantes— revela el espíritu poco ambicioso de las negociaciones. La base del texto es la propuesta presentada por Brasil —asumió la coordinación tras el fracaso del comité de la ONU de alcanzar un consenso en Nueva York— aunque con el veto de las partes que generaban más discrepancias:  los países desarrollados descartaron en rotundo la creación de un fondo de 30.000 millones de dólares anuales para financiar los proyectos de desarrollo sostenible en países pobres que recoge el texto. El Plan de Rescate de los Océanos en aguas de alta mar también fue tumbado a última hora por EE UU, Canadá, Rusia y Venezuela.

"Río+20 se ha transformado en un fracaso épico. Nos prometieron El futuro que queremos —nombre del documento oficial—, pero solo seremos una máquina contaminadora que va a cocinar el planeta, vaciar los océanos y destruir las selvas tropicales", sentenció el director de políticas públicas de Greenpeace, Daniel Mittler, a través de un comunicado.

La cumbre está hábilmente diseñada para evitar controversiasEl exsecretario de la Convención de la ONU para el Cambio, Yvo de Boer, valoró el texto de "poco ambicioso" y matizó que "carece de deseo para introducir un cambio radical que resuelva problemas como la falta de alimentos y de agua o el aumento del precio de la energía". Por su parte, el portavoz de Oxfam en Río+20 denunció que la cumbre ha sido "hábilmente diseñada para evitar controversias y promover el consenso, pero no reorientará el crecimiento a favor del planeta".

La cita no es comparable con la Cumbre de la Tierra celebrada hace 20 años también en Río. En esa cumbre, los líderes firmaron tres convenciones internacionales sobre diversidad y la Agenda 21, antesala del desarrollo sostenible.

El propio Gobierno brasileño reconoce que el objetivo de Río+20 no es alcanzar otra convención sino rubricar un "acuerdo político global para el desarrollo sostenible en los próximos años". Pero la escasa rotundidad del texto y su carácter no vinculante, despierta un absoluto escepticismo. Para contrarrestar la demoledora crítica social, la ONUpresentó ayer el índice de riqueza inclusiva (IWI), un nuevo indicador para impulsar la sostenibilidad. Entre los parámetros para calcular este nuevo 'PIB verde', estará el capital natural, el capital humano –educación y habilidades– y capital manufacturado.

Sin líderes importantes

El bajo perfil de la cumbre queda patente con la ausencia de tres líderes imprescindibles para la firma de cualquier acuerdo internacional: el presidente de EE UU, Barack Obama; el primer ministro británico, David Cameron; y la canciller alemana, Angela Merkel. Es la tercera conferencia internacional consecutiva sobre medio ambiente a la que Obama no asiste, después de faltar a las conferencias de cambio climático en México y Sudáfrica. Mariano Rajoy intervendrá este miércoles en el pleno de la cumbre y viajará a Sao Paulo para reunirse con empresarios, así como con el alcalde y el gobernador de esa región de Brasil.

El que sí estará presente será el presidente de Cuba, Raúl Castro.